No hizo anuncios, ratificó rumbos y agradeció, especialmente, ayuda de EEUU

Batlle vaticina un "horizonte despejado" para el año 2004

A diferencia de otras instancias públicas, Batlle ayer no sorprendió a la audiencia. Al participar del almuerzo de la Asociación de Dirigentes de Marketing, no anunció ninguna medida especial para el próximo año, ni provocó polémica. En una oportunidad, hubo una referencia lateral al referéndum por Ancap, ratificando la decisión del gobierno de buscar un socio para el ente.

En la reunión estuvo presente el Consejo de Ministros completo y varios legisladores del Partido Colorado. Asistieron muy pocos dirigentes del Partido Nacional –entre ellos, los ex ministros Sergio Abreu y Alvaro Alonso– y del Encuentro Progresista-Frente Amplio. En un discurso de 53 minutos –que llamativamente fue leído–, el presidente analizó el «año más dramático en los últimos 100 años». El mensaje fue estructurado de la siguiente manera: causas de la crisis y la acción gubernamental en distintas áreas, esto último acompañado con medidas concretas y cifras exactas. Batlle afirmó que su gobierno está decidido a llevar a «buen fin las reformas anunciadas» (en materia de reforma del Estado), y aseguró que está «dispuesto y abierto a escuchar todas las ideas, todas las soluciones, que contribuyan a este objetivo».

Para el mandatario, 2003 es el año para las transformaciones, para que en el 2004 «el país con un horizonte más despejado pueda volcarse a elegir los ciudadanos en los que depositará su confianza para dirigir los destinos de la nación». «En el gobierno continuaremos empecinadamente en la tarea de cumplir con las obligaciones internacionales, bajar el gasto público, impulsar las reformas estructurales, insertar al Uruguay en el mundo y con ello tratar de contribuir a que nuestro país, que fue en el pasado un país de vanguardia, lo vuelva a ser», dijo Batlle. Pero inició su discurso recordando lo que en su opinión son los factores que desencadenaron la crisis: aftosa en abril de 2001, situación argentina, y la «presión» sobre el sistema financiero uruguayo que provocó la pérdida del 40% de los depósitos.

En ese marco, el presidente realizó varios agradecimientos. Al pueblo uruguayo que «respondió actuando con un alto sentido de responsabilidad y comprensión», a los ahorristas que «dieron un ejemplo de patriotismo y sensatez», a los partidos políticos que llevaron a que la «democracia surja robustecida de la tormenta».

Batlle también recordó la ayuda de Estados Unidos, «del presidente Bush». «Entre los numerosos análisis sobre lo que le ocurrió al Uruguay, no hemos visto ninguno que haya descrito la situación de lo que le habría pasado al país si el viernes 26 de julio a eso de las 9.00 de la noche, el señor Hugo Fernández Faingold, con palabra entrecortada, me anunció que se había producido el milagro. Ser agradecido es sin duda una buena condición, y el gobierno del Uruguay, en nombre del pueblo, está agradecido por lo que allí ocurrió y porque con ese paso evitamos males mayores» (se refiere al préstamo otorgado por EEUU).

Un segundo aspecto de su discurso fue el Uruguay inserto en el mundo. Batlle afirmó que el acuerdo de Chile con Estados Unidos es el camino a seguir. Enumeró los diversos contactos comerciales realizados por el gobierno uruguayo para mejorar las exportaciones; mientras que en el plano regional señaló que el Mercosur deberá tener una «unidad de criterio» cuando se negocie el año próximo en la Organización Mundial de Comercio.

Además, destacó algunas de las medidas tomadas por el presidente electo de Brasil, Lula da Silva, ubicando en sectores clave del gobierno a «partidarios de un sistema abierto de competitividad».

Cumplir con la deuda

Batlle ratificó que la primera decisión del gobierno es «ratificar nuestro compromiso con las obligaciones contraídas con los organismo multilaterales de crédito y con los tenedores de nuestros bonos (…) Hemos cumplido con las metas fiscales y con nuestras obligaciones en los mercados financieros; ello ha demandado un gran esfuerzo por parte de la población». Por otro lado afirmó que se debe «proteger a los que cumplen con las obligaciones», y llamó a que «el Estado y las intendencias actúen para que se cumplan las leyes tributarias». También anunció que para el próximo año se aumentarán los controles de las exportaciones, del transporte de carga y pasajeros, de energía eléctrica y de la salud pública, para evitar fraudes. Al promediar su alocución, Batlle se refirió al agro y la industria. Respecto al sector agropecuario, el mandatario indicó que creció un 5,1%, que la producción de carne alcanzó «un nuevo récord», y que aumentó la exportación de cultivos. La horticultura fue beneficiada y «muchos productores hemos (sic) recibido un fuerte apoyo por los daños del último temporal».

Informó que 2.149 pequeños productores han reprogramado sus deudas, y que se está analizando la situación del agro con «condiciones claras: donde no se rompan los contratos acordados y se tenga en cuenta la condición del BROU, al que no le podemos exigir más de lo mucho que se está haciendo». Respecto a la industria, reconoció que vive un «tiempo difícil», pero que lentamente muestra recuperación. «Hemos instrumentado la eliminación de los aportes patronales a la industria, al transporte de carga, al transporte de pasajeros. La industria vuelve de la mano del sector primario». Al final del discurso, Batlle se refirió a la repercusión social de la crisis. Reconoció que creció el desempleo, y mientras algunos sectores «recuperan su ritmo, otros avizoran tiempos difíciles, como los bancos». *

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