Llamadas al Director
Soy tan uruguaya como vasca y me siento avergonzada por la actitud del gobierno
Señor Director:
Con respecto al desaire de que fue objeto el lendakari, pienso que se podrían agregar ciertos detalles. Hubiera sido interesante al referirse a la actitud de nuestro gobierno, mencionar algo referente a todo lo que Uruguay le debe a la obra de los vascos que vinieron a este país. Se olvidan de las obras que hay en un hospital en Tacuarembó que fueron prácticamente hechas por el gobierno vasco, no por el gobierno central de España, sino directamente por el gobierno vasco. Son detalles muy lindos porque aquí muchas personas ignoran que Uruguay tiene un porcentaje de apellidos, aproximadamente entre un 35 a un 40 por ciento de personas, descendientes de vascos. Y todavía quedamos algunos de los que vinieron tiempo atrás. Tampoco hay que olvidar un hecho: cuando se recibió a quien fuera nuestro primer lendakari, Juan Antonio Aguirre, que fue muy bien recibido en aquel momento justamente en la casa del Partido Colorado, cosa que sus herederos batllistas parece que se olvidaron de todo esto y están en una posición completamente distinta a lo que fue el batllismo de aquella época. Se menciona a una persona que queda como único testigo de esos hechos que ocurrieron por el año 44 más o menos, pero hay otra representante que soy yo que lo viví; era una niña chica pero lo recuerdo porque soy vasca de nacimiento pero uruguaya también por haber tenido un padre uruguayo. Soy tan uruguaya como vasca y me siento avergonzada por la actitud actual de este gobierno y de los representantes que no se presentaron porque desgraciadamente la gente aquí tiene miedo a las represalias de los gobiernos españoles, y otros que lo único que hacen es tenernos bajo una presión tremenda por razones económicas nada más.
Teléfono: 3361…
El Director: Estimada lectora, de más está decirle que comprendo su indignación, pues a mí, que no tengo en mis venas sangre vasca, también me resultó indignante y vergonzosa la actitud del gobierno. También coincido con usted respecto a la incidencia de la inmigración vasca en nuestra sociedad, un aporte riquísimo en la formación de la nación. Gracias por llamar, y hay una cosa más en que usted tiene razón: los batllistas de ahora no son como los de antes…
Me parece aberrante la condecoración a Gianola
Señor Director:
Este es un mensaje para el embajador de España. Me parece tan indignante y aberrante la condecoración a Gianola, como las corridas en las plazas de toros…
Teléfono: 5087…
El Director: Estimada lectora, transmito su mensaje tal y como usted lo manifiesta. Gracias por participar.
Una idea para redistribuir el ingreso
Señor Director:
¿Sabe lo que habría que hacer para salvar este país y salvar al pueblo? Habría que poner en una misma bolsa todos los sueldos de los uruguayos activos. Grandes y chicos, jubilados, profesionales, obreros, políticos, gobernantes, jueces… ¡Todos! Hasta los jugadores de fútbol, y si les gusta bien, y si no, también. Después el total de la suma habría que dividirla entre la cantidad de habitantes que somos y repartirla. Cada habitante es una parte. Si se trata de un matrimonio y dos hijos, llevan cuatro partes, si es una persona sola, lleva una, si son seis en la familia llevan seis partes. ¿me entiende? Y todos íbamos a ganar lo mismo, porque para una sociedad es tan importante la auxiliar de enfermería que le limpia la mierda a los internos del Maciel que la señora Menafra. ¡Sí! ¡Ya sé que es una locura! Pero, ¿sabe qué pasa? Que en este Uruguay de locos, donde el que no llora no mama y el que no afana es un gil, más vale soñar locuras que pensar en que por ejemplo en mi caso, hoy hace cuatro días que no como y no sé cuándo voy a poder hacerlo de nuevo. Por suerte no soy un desocupado. Gracias a Dios tengo un trabajo que me permite estar afiliado a una sociedad médica por DISSE a la que nunca puedo ir porque no tengo un mango para las órdenes de los médicos ni para los tiques de medicamentos; me permite también asegurarme una jubilación de mierda porque figuro con un sueldo mínimo en el BPS y si me quejo en la empresa, me mandan al carajo. Suerte que tengo un trabajo decía, porque gracias a Dios con el sueldo pago el alquiler. (¡Ah! No quiero ser injusto: también me pago el boleto hasta el 20 de cada mes más o menos, después voy y vengo a pie, unas setenta u ochenta cuadras ida y vuelta por día). Señor Fasano: mire que aunque mi propuesta es un bolazo, lo otro que le cuento es «Â¡la purísima!» ¡Por esta cruz!
Teléfono: 4877…
El Director: Estimado lector, entre lo utópico de su propuesta y el ácido sentido del humor cuando cuenta su realidad, se esconde –y usted lo sabe– un testimonio casi feroz de una situación que están viviendo miles de orientales en estos momentos. Pero no crea que es tan descabellada su idea o tan «locura» como usted mismo dice. Quizás sea realmente impracticable, pero no dude que al menos en su espíritu, en su matriz filosófica, es mucho más justa y humana que nuestra realidad social. Gracias por su aporte.
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