"Acorralado hasta un ratón pelea y hace frente y la clase obrera uruguaya y los sectores sociales no somos ratones"

 

–Usted acaba de participar en una reunión sobre el ALCA en Cuba. ¿Cuál fue el objetivo de ese encuentro?

–Fue el segundo encuentro hemisférico de lucha contra ALCA y el neoliberalismo. Participamos nueve compatriotas, entre ellos Eduardo «Lalo» Fernández, en representación de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Mercosur y Daniel Olesker por el Instituto Cuesta-Duarte. Participaron 968 delegados de distintas organizaciones sociales de 34 países de toda América, donde las delegaciones más numerosas fueron las de Canadá y Estados Unidos. En este encuentro se aprobó impulsar en nuestros países, en el primer semestre de 2003, consultas populares o plebiscitos para que la mayor parte de nuestra población se manifieste en contra del ALCA. Recordemos que nosotros habíamos impulsado un plebiscito contra la política económica y contra el ALCA, que no fue entendido por la izquierda. Ahora esta iniciativa es estratégica para el país. Vamos a hacer lo mismo que en Brasil, donde más de dos millones de brasileños se expresaron, en setiembre, contra el ALCA. En este mes lo hacen México y Canadá, en abril lo hace Argentina y nosotros trataremos que sea previo al 1° de Mayo. También se resolvió que el próximo 10 de setiembre de 2003 se van a estar paralizando las actividades, también contra el ALCA, y leyendo una proclama en común desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

–¿Estaban los sindicatos de Venezuela?

–Habían delegados del Frente Bolivariano de Venezuela. No había delegados de la CTV, que es una central corrupta y que aquí sería amarilla.

–También estuvo Eduardo «Lalo» Fernández. ¿Fue una buena oportunidad para conversar tranquilamente con el dirigente bancario?

–Sí, cómo no, hablamos. Hay algo que nos enorgullece profundamente y es esta forma de ser que tenemos los uruguayos, que aun en medio de discrepancias y de polémicas logramos construir unidad. Para nosotros es única la central de trabajadores, es una la organización política de izquierda, a la vez que entendemos a la unidad en la diversidad. Esto lleva a que tengamos distintas concepciones y distinta ideología, pero cada vez que están en riesgo los instrumentos y las herramientas unitarias nos llamamos a la reflexión.

Con Lalo me une una gran amistad y un gran respeto. Yo creo que nos conocemos hasta por los gestos: hay veces que no necesito que hable para saber que está molesto y creo que a él le pasa lo mismo. El año pasado, en la primera reunión en Cuba, luego del congreso del PIT-CNT, debatimos mucho. Además compartimos la misma habitación del hotel, donde conversamos de todo. Allí nos dijimos abiertamente qué pensábamos cada uno de nosotros. Dijimos abiertamente qué concepción y qué intención animaban a los grupos que nosotros integramos. Pero coincidimos en la importancia de la unidad, en la necesidad de reconstruir la dirección del PIT-CNT y de fijarnos reglas de juego claras. También hablamos de la necesidad de un Congreso del PIT-CNT en 2003.

–Seguro…

–Sin duda. Ese Congreso deberá discutir con muchísima objetividad cómo dotamos al movimiento sindical de una estructura capaz de dar respuesta a todos los desafíos que hoy tenemos los trabajadores y el pueblo uruguayo.

–¿Qué fue lo mejor del año para el movimiento sindical?

–La marcha de enero, sin duda. Fue un año marcado por mucha lucha, por mucha movilización y por mucha sana rebeldía del pueblo uruguayo. Rebeldía que no toda es expresada por el pueblo uruguayo. Claro que la marcha del 24 de enero a Punta del Este se va a convertir en un hito histórico, que no fue un mérito exclusivo del movimiento sindical. Los distintos sectores sociales encontraron allí la posibilidad de la participación, para expresar que no bancábamos más. La sabiduría del movimiento sindical fue poder capitalizar un error político estratégico del Presidente de la República, que limitaba esa idea de la democracia de que los uruguayos elegimos lo que decimos y dónde lo decimos. Es un error que lo ha cometido varias veces y que también lo cometió el doctor Julio María Sanguinetti cuando, siendo Presidente, dijo que no perdía ninguna huelga, en medio de un conflicto del transporte.

Sobre esto también quiero decir que la enorme mayoría de los voceros del gobierno y hasta algunos medios de comunicación importante, se quedaron con el tono de dureza de mi discurso o con los gestos que hacíamos. Se quedaron en lo menor, porque allí fustigamos la política económica y las consecuencias sociales. Preveíamos las cosas que están ocurriendo y además solicitamos que el entonces ministro Bensión se retirara del gobierno. ¡Qué jodido es haber tenido razón con esto! Bensión ya no está más, la política económica sigue siendo la misma y nuestras 30 medidas que allí anunciamos, ninguna de ellas fue considerada.

–¿Lo peor para ustedes?

–Lo más embromado son las consecuencias de esta política económica. Destruir un aparato productivo, fundir un patrimonio nacional fue cuestión de horas para el fundamentalista Bensión que recibió el aplauso del Presidente de la República. El mismo Presidente que dijo que los uruguayos podían endeudarse porque no se iba a cambiar la política monetaria y la cambió de un día para el otro; el mismo que dijo que no cambiaba el caballo a mitad del río y tuvo que aceptar la renuncia de Bensión, para poner a Atchugarry, a quien le está costando bailar con la más fea. Insisto: ¿cuánto llevó derrumbar la economía del país? ¿Tres meses, un año? Reconstruirla nos va a costar años y años.

–¿El próximo año se van a Punta del Este?

–Algunos sindicatos han planteado eso. Creo que está bien considerarlo, porque a priori no se puede descartar nada. Sin duda que hoy hay más condiciones objetivas que antes, pero pienso que no tenemos las condiciones subjetivas y eso es responsabilidad nuestra. Pienso que hoy hay otras prioridades, como es alcanzar las firmas por el plebiscito de Ancap. Es que la mejor forma de coronar un año de mucha lucha sería obtener las firmas para que se habilite un plebiscito y así poder defender a Ancap. Capaz que el 24 de enero no tenemos condiciones para una movilización, pero capaz que para el 15 de febrero están dadas todas las condiciones para hacer una gran marcha. Yo quisiera hacerla, pero con todos los sectores sociales que hemos ganado en este año que finaliza. Quiero hacerla con los ahorristas, con los deudores en dólares, con la Concertación para el Crecimiento, con las ollas populares.

–Uno tiene la sensación de que los aliados del PIT-CNT entran y salen. En un principio ustedes tenían buen diálogo con la Federación Rural, pero ahora la Federación prefiere al Partido Nacional para resolver el tema de los deudores del campo. ¿Se está ante un momento de transición de las alianzas del sector asalariado urbano con el campo?

–Sí, pero con algunas particularidades. Nuestra relación orgánica es del PIT-CNT con la Concertación para el Crecimiento, que nuclea a más de 30 organizaciones gremiales de distinto tipo, donde estaba la Federación Rural o donde participa con determinadas particularidades. Federación con la que tenemos buen trato, buena amistad y con la que seguimos charlando telefónicamente. Pero yo creo que esto es tan nuevo que por eso es una etapa de transición. No es menos problemático y conflictivo para el movimiento sindical, donde hay sectores que no ven estar haciendo trabajo conjunto con la Concertación para el Crecimiento. Claro que si nos rascan lo nuestro es la independencia de clase, el enfrentamiento entre clases anta
gónicas, pero hay que entender que lo nuevo es que el Uruguay es un país parado. Por eso lo que está en discusión es la viabilidad del país como Nación y lo que importa es sentarnos alrededor de una mesa sobre tres o cinco cosas que nos unen. Esto sin olvidar los aliados clásicos, como es el cooperativismo, los jubilados y los estudiantes. Hoy, entonces, lo prioritario es luchar contra esta política económica, es luchar por un cambio en la orientación económica que está instalada en el gobierno. Nuestra idea es exigir una democracia con contenido que no es solamente dejarnos votar cada cinco años y no consultarnos. Es que de esta salimos todos o no salimos, defendiendo el patrimonio nacional, fortaleciendo el Mercosur para enfrentar y combatir el ALCA que es un proyecto de anexión a Estados Unidos. Sobre esto no hay diferencias entre el PIT-CNT, los ahorristas, los deudores en dólares, las ollas populares, los jubilados, los estudiantes y la Concertación para el Crecimiento. Seguramente cuando estemos mejor, le vamos a exigir a los empresarios mejores salarios, mejores condiciones de trabajo. El problema de hoy es que el movimiento sindical no tiene contraparte, porque prácticamente no existen los sectores de la industria, no existe la producción, no le vendemos un kilo de carne a nadie.

–¿Está imaginando alguna actividad para el próximo año del movimiento sindical y sus aliados?

–Necesitamos fundamentar más en el capítulo propuestas. Somos muy conscientes de que la gente está esperando un mensaje esperanzador porque precisa creer en algo. Más cuando aún no hemos tocado fondo y seguimos en caída libre. Enero y febrero van a ser meses más jodidos de lo que estamos viviendo ahora, porque esto no se resuelve con un ensopado criollo en pleno enero y con más de 30 grados de calor.

–¿Sobre qué ideas habría que trabajar?

–Hay una y muy fuerte y es el tema de renegociar la deuda externa. Hoy América Latina se encuentra con otro contexto político, con otra correlación de fuerzas, y esto no sólo lo sabemos nosotros. Por eso hostigan tanto al gobierno de Venezuela. En este nuevo marco sería bueno que el Mercosur apostara a unir a nuestros países para decirle a estos señores que se creen dueños del mundo entero, que pensamos más en los habitantes de esta parte del mundo y renegociamos la deuda externa. En el caso de nuestro país, si se pagaran todos los servicios de la deuda y la cuota entre diciembre y enero, estaría haciendo peligrar toda la suerte del sistema financiero y bancario, pudiendo entrar en una cesación de pagos. Con esos recursos tenemos que reactivar el mercado interno, fortalecer la industria y la producción, para comenzar a sanear la economía.

–¿Usted ve un agravamiento de la situación?

–Creo que se va a agravar todo. Hoy no hay ningún sector de la vida laboral del país que esté pasando por un momento de tranquilidad. Desde los trabajadores de los medios de comunicación hasta el último obrero rural, hay problemas laborales. Para el movimiento sindical la desocupación es del 24%, mientras de que los que tienen trabajo, el 52% es precario.

Hoy está en cuestión el trabajo y por eso que no nos pidan magia a los trabajadores ¿qué más tenemos que hacer y que dar? Atropellan los derechos laborales, nos despiden, nos envían al seguro de paro, se nos rebajan los salarios, se atropellan las libertades sindicales y todavía salen a decir que somos impacientes, que somos unos atrevidos o que somos unos ignorantes. Los viejos dirigentes sindicales decían que acorralado hasta un ratón pelea y hace frente y la clase obrera uruguaya y los sectores sociales no somos ningunos ratones, por eso la violencia que aplican sobre nosotros no es buena para una democracia que queremos fortalecer. *

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