Fuerte deterioro de la situación social

El Servicio de Paz y Justicia (Serpaj) presentó ayer su informe anual sobre Derechos Humanos, que constata un nivel «récord» de desempleo, incremento de suicidios, emergencia alimentaria y una profunda crisis financiera que incluyó «saqueos y rumores de hordas». También hace mención a los motines, toma de rehenes y asesinatos en las cárceles, el trabajo infantil y las muertes por abortos en nuestro país.

Dedicado al sacerdote Luis Pérez Aguirre, el libro comienza con una introducción que resume la crisis uruguaya en una frase: «La pobreza es una violación de los Derechos Humanos». Con un desempleo que supera el 19% y que califica como «récord», la organización reclama un plan de emergencia por parte de un Estado que «debe garantizar los derechos».

Serpaj percibe una profundización de la crisis a partir del quiebre del sistema financiero, el cual atribuye a varios elementos estructurales entre los que se cuentan: la persistencia de la crisis productiva, el crecimiento del déficit fiscal, las secuelas de la salida de la crisis de 1982, la elevada dolarización del sistema, baja productividad del capital financiero, elevada exposición del sistema bancario al riesgo argentino y fallas en la red de seguridad del sistema.

Sin seguridad, techo ni comida

Serpaj afirmó que el gobierno uruguayo violó este año el derecho a la seguridad ciudadana. Este derecho fue, según la organización, «vulnerado por quienes tienen la responsabilidad constitucional de certificar su vigencia, por el manejo público que se hizo de la información, la excesiva presencia policial y el sobrevolar de helicópteros a la capital».

También se denuncia el drama de los «sin techo» y la falta de refugios para abarcarlos a todos, al tiempo que se recuerda el «llamado a la responsabilidad del Estado» realizado por Serpaj el 29 de julio pasado mediante un comunicado a la opinión pública.

A la falta de techo se suma la «emergencia alimentaria». El informe establece que «el acceso a alimentos suficientes es un derecho humano universal y una responsabilidad colectiva» y está «amparado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en otros pactos internacionales».

Pese a que la cantidad de alimentos producida es suficiente en el país, se constata que el 25,4% de la población se encuentra en situación de pobreza y el 47% de los niños nace en estas condiciones.

Junto con la crisis, Serpaj constata un crecimiento en el índice de suicidios atribuidos a que «el país asiste al período de mayor desintegración social de los últimos cincuenta años», lo que provoca «un estado de ánimo denominado tristeza colectiva». Los datos recolectados en lo que va del año indican que podría verificarse «una tasa superior a los veinte suicidios cada cien mil habitantes.

Uruguay se ubicaría, en el contexto mundial, dentro del grupo de países de tasa alta». *

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