"Cada rincón" del palacio de Saddam fue registrado
«Hemos podido registrar cada rincón del palacio presidencial de Al-Sejud, cada habitación», declaró Hiro Ueki ante la prensa.
Sobre el número de habitaciones que fueron registradas, el responsable se limitó a decir que «un gran número» y se negó a señalar qué tipo de material fue usado o qué buscaban exactamente los inspectores.
Según él, la vida del palacio presidencial se vio completamente interrumpida durante la visita de los inspectores y los oficiales iraquíes que entraron durante este tiempo, lo hicieron únicamente porque la ONU se lo autorizó.
La visita al palacio de Al-Sejud fue una inspección conjunta de la Comisión de control, verificación e inspección de la ONU (Unmovic) y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) en la cual participaron 17 inspectores presentes en Bagdad.
El acceso fue autorizado por los guardias iraquíes menos de diez minutos después de la llegada de los inspectores a la entrada del lugar, algo que no molestó a los expertos.
Ueki subrayó que los expertos tomaron todas las precauciones para llevar a cabo esta delicada visita. «Todos nuestros inspectores son profesionales. Se comportan de manera profesional y cordial», aseguró.
Los registros de los palacios iraquíes fueron motivo de problemas entre las autoridades de Bagdad y la extinta comisión de la ONU encargada del desarme iraquí (Unscom), que realizó inspecciones en el país de 1991 a 1998.
Ayer martes, un responsable iraquí del organismo nacional de control, que acompañó a los expertos durante dos horas, señaló que éstos «entraron en todos los edificios, registraron las alas del servicio y los edificios principales».
Esta fue la primera inspección de un palacio presidencial desde la reanudación de la misión de los expertos de la ONU en Irak, el pasado 27 de noviembre.
Además de Al-Sejud, Saddam Hussein tiene otros dos palacios en Bagdad y otros cinco fuera de la capital.
Las paredes de mármol blanco, la imponente cúpula azul, los muebles del inmenso vestíbulo y la gigantesca pantalla de televisión que vieron los periodistas en el palacio de Saddam Hussein en Bagdad, al que fueron invitados a entrar ayer martes por un cuarto de hora, los dejó con ganas de ver más.
Uno de los hombres más herméticos del mundo no revela sus secretos en pocos minutos. Esto es lo que han constatado los corresponsales de prensa extranjeros admitidos furtivamente en el inmenso palacio al paso de los inspectores de la ONU que procuran desmantelar lo que queda de su arsenal.
Esta fue una de las pocas oportunidades en que abrió sus puertas el palacio Al Sejud, que se extiende sobre decenas de hectáreas a orillas del Tigris. Los numerosos equipos de televisión y fotógrafos, que cubrían la presencia de los inspectores de la ONU, fueron literalmente «tragados» al franquear los batientes del alto portal de metal negro de la entrada. *
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