Lula propone estrechar cooperación regional
«Para eso fue creado el Mercosur, que hoy pretendemos revitalizar, y es imprescindible convocar a los países de la región a una cooperación más estrecha», dijo Lula, arribado a Santiago procedente de Argentina, en su primer viaje internacional antes de asumir, el próximo 1º de enero.
Lula mantuvo una reunión privada de 50 minutos con el presidente Ricardo Lagos, y luego con los ministros chilenos y el equipo asesor brasileño que lo acompaña.
Luego de la entrevista en el palacio presidencial, Lagos destacó que «hoy día, la palabra clave para Brasil es confianza».
«El mundo añadió tiene la responsabilidad de darle la confianza a Brasil, porque éste ha demostrado y le ha dado confianza al mundo con una transición ejemplar, con la culminación de un proceso democrático notable y con la elección de un hijo ilustre, que es expresión de la voluntad de cambio para Brasil». Lagos subrayó que, bajo el liderazgo de Lula, Brasil, una de las principales economías del mundo, «tiene el desafío de articular el crecimiento en ese gran país con justicia social, y estoy seguro que en ese proceso usted va a dar también un liderazgo a América Latina, que muchos necesitan». Lagos dijo tener con el mandatario electo brasileño un lenguaje común frente a temas como la pobreza, la cohesión social y también para dar al proceso de globalización un rostro más humano.
«Es en este contexto que nos parecen tan importantes sus planteamientos para reforzar Mercosur. Muchas veces hemos dicho que Chile hace política exterior desde la realidad de la región, y hacemos política exterior con los socios del Mercosur, desde América Latina», apuntó el presidente chileno.
Lagos se manifestó convencido de que Chile y Brasil caminarán unidos para enfrentar mejor los actuales desafíos del mundo y de que «con el liderazgo del presidente Lula, América Latina será una zona mejor para todos nosotros».
Lula recordó con emoción su presencia en La Moneda, donde dijo «se escribieron las páginas más tristes de la historia de este continente», en alusión al bombardeo del palacio presidencial de 1973 y a la muerte del presidente Salvador Allende.
El presidente electo aludió a los «dolorosos procesos políticos en el pasado» que vivieron ambos países y que «privaron a nuestros pueblos durante largos períodos de libertades fundamentales y que trajeron gravísimas violaciones de los derechos humanos».
Valoró que por medio de elecciones y de luchas sociales «reconstruimos la democracia».
Sin embargo, observó, el fortalecimiento de la democracia tiene que ser acompañado necesariamente de una amplia democracia económica y social.
Respecto de Brasil, afirmó, «no podemos continuar siendo una de las diez mayores economías del mundo y, al mismo tiempo, tener decenas de millones de brasileños pasando hambre, excluidos de la producción, del consumo y de condiciones básicas de bienestar inherentes a la dignidad humana».
Añadió que su voluntad es disminuir la vulnerabilidad externa de Brasil y afirmó que «estamos conscientes de las ventajas y de los riesgos que la globalización representa».
«Para enfrentarla correctamente indicó es fundamental que un país tenga claro cuáles son sus intereses nacionales y es necesario igualmente proponer políticas de regionalización que permitan articular países con problemas comunes de modo de garantizar su mejor inserción en el mundo». Frente al tema del Mercosur y las dificultades de que Chile asuma una integración plena, Lula manifestó respeto por la posición chilena, pero, dijo, «creemos que si hay voluntad de ampliar nuestros acuerdos, será posible encontrar soluciones, que aunque provisorias, nos permitan avanzar».
Aclaró enseguida que «no es el momento de discutir aspectos técnicos. Queremos reafirmar aquí nuestra voluntad de una aproximación sólida con Chile, de buscar una unidad que nos permita enfrentar, de manera solidaria, las dificultades internacionales». *
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