Movilizaciones callejeras fueron dispersadas con gases por fuerzas militares

Se radicaliza la protesta en Venezuela

 

La cuarta huelga contra Chávez en menos de un año transcurría ayer con menos adhesión, pero en un ambiente de mayor tensión que el de la víspera, cuando se inició.

La opositora Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV) anunció ayer que el paro –aún sin fecha de término– se transforma desde ahora en «activo» y pidió a la población movilizarse en las calles.

El secretario ejecutivo de la CTV, Adolfo Padrón, invitó a los opositores a concentrarse desde el mediodía en una plaza aledaña a la sede de la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en el exclusivo sector de Chuao, al este de Caracas.

Cuando cientos de opositores se congregaron en el sitio –decretado por el gobierno como «zona de seguridad» y prohibido para las protestas– militares de la Guardia Nacional (GN) llegaron sorpresivamente y los dispersaron con gases lacrimógenos y balas de goma.

La acción, cuestionada por periodistas en el lugar que dijeron ser «reprimidos», dejó al menos un herido leve y varias personas con asfixia.

Los manifestantes se replegaron, luego se reagruparon, pero fueron –cada vez– repelidos por los guardias nacionales.

En un intento por mediar en el conflicto, un grupo de los militares que se mantienen desde hace más de un mes en rebeldía en una plaza de Caracas se presentaron en Chuao.

Efectivos de la guardia también le lanzaron gases a estos militares rebeldes, que desconocen al gobierno de Chávez y a quien le exigen su renuncia.

Entretanto, otros grupos de opositores bloquearon importantes vías en el exclusivo este de Caracas, entre ellas la mayor autopista de la ciudad, en el tramo cercano a Chuao.

El gobierno cuestionó los llamados opositores a la población para volcarse a las calles en respaldo a la huelga, que intenta presionar una salida electoral a la severa crisis política del país suramericano, tras el efímero golpe de Estado de abril que sacó a Chávez del poder por menos de dos días.

Adán Chávez, presidente del estatal Instituto de Tierras y hermano del gobernante, advirtió que esas movilizaciones son «el inicio de un plan terrorista» programado –según él– por los líderes sindicales y empresariales que convocaron el paro.

«Los planes que tienen es incluso asesinar a dirigentes de la oposición, de sectores que ellos llaman ‘moderados’, para inculpar al gobierno y lograr algún tipo de intervención extranjera» en el país, acusó Adán Chávez.

El vocero oficialista remarcó, no obstante, que «todo está bajo control» y el gobierno toma «las acciones necesarias para garantizar la paz a la población».

En medio de la enorme tensión, el Consejo Nacional Electoral reiteró hoy su polémica convocatoria a una consulta al país sobre la «renuncia voluntaria» de Chávez para el próximo 2 de febrero exigida por los detractores del gobernante.

La oposición reclamó este referendo con al menos 1,2 millones de firmas de electores, pero el gobierno lo objeta por «inconstitucional».

En la convulsionada jornada, el parlamento anuló la designación del magistrado del Tribunal Supremo de Justicia, Franklin Arrieche, quien redactó la sentencia que absolvió a cuatro militares acusados por el golpe de Estado de abril.

Además, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria, abandonó el hermetismo que mantenía desde el fin de semana y pidió evitar la violencia en Venezuela.

Gaviria facilita una mesa de negociaciones entre gobierno y oposición que permanece suspendida a causa del paro. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje