Antiespasmódicos contra la diarrea y antibióticos para la infección urinaria

JFK estaba mucho más enfermo de lo que se creía

 

Los dolores que sufría el presidente y el tipo de medicamentos que debía ingerir, trascienden las descripciones que sus biógrafos dieron hasta ahora, escribe el cotidiano The New York Times, informado por el historiador que tuvo acceso al dossier.

El Times traza un paralelo con el caso del ex presidente Franklin D. Roosevelt, que terminó su vida paralizado, sin abandonar sus funciones durante sucesivas presidencias, de 1933 a 1945.

Los problemas de columna de JFK eran conocidos durante su presidencia. Pero el historial clínico revela que era también un gran consumidor de calmantes, somníferos, tratamientos hormonales y otros medicamentos, para regular el funcionamiento de la glándula suprarrenal y darle energía.

Según el historiador Robert Dallek, citado por el cotidiano, el presidente Kennedy tomaba a veces hasta ocho medicamentos diarios. Los dolores causados por la fractura de tres vértebras, producto de una osteoporosis provocada por ciertos medicamentos tomados a fines de los años 30, eran tales que no era capaz de ponerse un calcetín o calzarse el pie izquierdo, revela el historiador.

El presidente sufría también de la enfermedad de Addison, una insuficiencia renal crónica, potencialmente mortal, caracterizada por la astenia, una hipertensión arterial, dolores lumbares y problemas gástricos.

Dallek, que redacta una biografía de Kennedy a publicarse el año próximo, pudo consultar durante dos días el historial clínico del presidente, asistido por el médico Jeffrey Kelman.

A pesar del riguroso tratamiento seguido, Kennedy no parecía tener sus capacidades demasiado reducidas.

Se quejaba a veces de sentirse decaído por los medicamentos ingeridos, pero la trascripción de algunas conversaciones durante la crisis de los misiles en Cuba en 1962, durante la cual el mundo estuvo al borde de la guerra nuclear, muestra a Kennedy en completa lucidez y en control, según el historiador.

En esta época el tratamiento del presidente incluía antiespasmódicos contra la diarrea, antibióticos para la infección urinaria y altas dosis de hidrocortisona (anti-inflamatorio) y testosterona para reforzar su organismo. Su nivel de colesterol era además dos veces superior al aconsejado actualmente.

«Jamás pronunció una palabra de autocompasión, ni se quejó», recuerda el también historiador y ex consejero de Kennedy, Arthur Schlesinger, citado por el New York Times. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje