América Latina gira a la izquierda
Gutiérrez, favorito con el 56 %; en las encuestas para la segunda ronda del domingo ante el millonario Alvaro Noboa (20 %), podría ganar la presidencia ecuatoriana, justo un mes después del triunfo del dirigente obrero Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil.
La XII Cumbre Iberoamericana de gobernantes que se cerró el fin de semana en Bávaro (unos 215 km al este de Santo Domingo), dedicó un anexo a exaltar el proceso electoral brasileño.
Al tiempo, el presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada dijo que el foro permitió a los mandatarios expresar la preocupación regional con la crisis en Venezuela, donde un mandatario con alineamientos tercermundistas, Hugo Chávez, afronta una oposición ansiosa por frenar su «revolución bolivariana».
Lula, Chávez y Gutiérrez probablemente comparten reticencias frente al tratado de libre comercio hemisférico (ALCA) y al Plan Colombia de lucha contra el narcotráfico y la insurgencia, y coinciden en la necesidad de buscar un polo comercial en Europa alterno a Estados Unidos, coincidieron en señalar los analistas consultados.
Pero al mismo tiempo muestran grandes diferencias entre ellos, sin mencionar las que ostentan con Ricardo Lagos -un socialista que gobierna Chile en alianza con la Democracia Cristiana- ni con el presidente cubano Fidel Castro, al frente del único país comunista del hemisferio occidental.
«Chávez tiene un carácter caudillesco. Lula es expresión de un partido fuerte y estable, mientras Gutiérrez es una reacción a la ausencia de referentes políticos en Ecuador», comentó en diálogo telefónico con la AFP desde Bogotá Luis Eduardo Garzón, ex candidato presidencial de la izquierda colombiana.
Al igual que Chávez, Gutiérrez es un militar retirado y obtuvo popularidad tras una intentona golpista que desalojó del poder a Jamil Mahuad en 2000, y luego logró el apoyo de sectores que inicialmente no lo respaldaron.
Entre estos, los indígenas (4 millones de los 11,5 de ecuatorianos), que en la última década pasaron de ser «invisibles como actor social» a lograr un protagonismo que les permitió «cambiar los contenidos del debate político nacional», señaló Luis Macas de la Universidad Intercultural de los Pueblos Indígenas (UNPI) de Quito, en un documento presentado en Bávaro.
Gutiérrez, al igual que Lula, ha hecho gestos de concertación y de pragmatismo. Tras su victoria en la primera ronda viajó a Washington para hablar con los organismos financieros internacionales.
Para Eliane Mujica, analista internacional de la Universidad de Friburgo (Alemania), se trata de fenómenos potenciados por el derrumbe de los partidos tradicionales que «cayeron por la corrupción y la falta de políticas sociales. No fueron destruidos, se cayeron ellos solos».
Pero esto no sólo se traduce en fenómenos de izquierda, también genera casos de «tecnócratas de derecha con fuerte arraigo como (Vicente) Fox en México y Alvaro Uribe» en Colombia, anotó Mujica a la AFP.
La última vez que América Latina tuvo tantos destellos de izquierda gobernando fue a comienzos de los setenta, cuando coincidieron Salvador Allende en Chile, el peronista Héctor Cámpora (fugazmente) en Argentina y el régimen peruano del general Juan Velazco.
Pero Mujica no cree que se pueda comparar. «No creo que vayan a producirse casos de anarquía ni revueltas populares, estamos muy lejos de eso», señaló.
La izquierda ha aprendido a gobernar, como lo ejemplifica el que importantes capitales de Latinoamérica sean manejadas por partidos de izquierda o centroizquierda (Buenos Aires, Sao Paulo, Porto Alegre, Montevideo, Bogotá, San Salvador y Managua).
Tampoco se puede hablar de unanimidad. El único organismo de concertación es el Foro de Sao Paulo, que congrega en su seno tanto al Partido de los Trabajadores de Lula como a las guerrillas colombianas y muchos sectores de la misma izquierda lo consideran como radical y poco pragmático.
«Debemos aspirar a que les vaya bien, porque de lo contrario la opción que queda es un fortalecimiento de las extremas. América Latina logra una gobernabilidad o desaparece del mapa» anota Garzón. *
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