Playa y piscinas para los presidentes
BAVARO, REPUBLICA – DOMINICANA, AFP
El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, uno de los últimos en llegar el jueves por la noche procedente de Europa, aprovechó las blancas y finas arenas caribeñas para darse un rápido chapuzón en las cálidas playas e intercambiar algunas palabras con el canciller argentino, Carlos Ruckauf, sobre la situación de su país.
Su homólogo argentino, Eduardo Duhalde, prefirió la piscina. En camiseta, pantalón corto y sin afeitarse, el presidente argentino ofrecía unas botellas de plástico de las que usan los ciclistas y unas gafas para bucear a sus pequeños nietos, que le acompañaban en medio de fuertes medidas de seguridad. Mientras respondía a preguntas a la AFP sobre la decisión adoptada por su país de no pagar la cuota de 850 millones de dólares al Banco Mundial, uno de sus nietos le pedía ayuda para colocarse las gafas de buceo.
El presidente le dijo al niño que pidiese ayuda a su «mami» y, ante la insistencia del pequeño, le replicó que hablara entonces con «papi».
Por los pasillos del hotel también caminaban con destino al restaurante o a sus habitaciones otros mandatarios, como el ecuatoriano Gustavo Noboa, que acude por última vez a una Cumbre Iberoamericana debido a que culmina su mandato.
La llegada de los Reyes de España causó sensación en la entrada del hotel, donde se concentraban numerosos curiosos, entre diplomáticos y asistentes a la Cumbre que concluye este sábado con una declaración de buenas intenciones sobre los principales problemas del mundo actual. El jueves por la noche, la reina Doña Sofía llegó al hotel en medio de los calurosos aplausos y vivas del público congregado, que se repitieron este viernes con la llegada del rey Juan Carlos, cuyo camino a la habitación se vio jalonado por pétalos de rosas.
La actividad de las decenas de soldados y agentes de seguridad que velan por la integridad de los mandatarios en este rincón dominicano se intensificó este viernes con la llegada de la casi totalidad de los jefes de Estado y de Gobierno para estar presentes en la apertura de la Cumbre, a efectuarse a las 18H30 locales en el Gran Salón del Centro de Convenciones Barceló-Bávaro.
El trasiego humano a restaurantes y cuartos privados denotaba la frenética actividad de reuniones bilaterales y en grupo de los mandatarios, que se llevaban a cabo entre bambalinas, mientras se empezaba a cumplir el programa oficial.
No obstante, la localidad vacacional y el traje oficial, la guayabera, camisa caribeña típica, amenizaban y daban color a la seriedad de las discusiones.
Para Cardoso, el efecto de estas reuniones es «simbólico» y ayudan a mejorar la capacidad de negociación, el contacto personal, la confianza recíproca y el conocimiento concreto de las posiciones de cada uno de los mandatarios, lo cual ayuda a disminuir riesgos de conflicto y agravamiento de problemas.
«Cuántos problemas con Argentina se han resuelto con una simple llamada telefónica, antes a (Carlos) Menem y ahora a (Eduardo) Duhalde», dijo el presidente brasileño a la prensa.
Pero no todos los invitados estarán este año en la cita de República Dominicana. El gran ausente será el cubano Fidel Castro, que a última hora anunció que no estaría presente en la reunión.
Tampoco estará el peruano Alejandro Toledo ni la panameña Mireya Moscoso, la única mujer, junto a la reina de España, autorizada a entrar en este cónclave de hombres.
Las primeras damas por su parte, tienen un programa ligero centrado, sobre todo, en conocer los encantos de la isla caribeña. *
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