Otro viaje del ministro de Economía argentino

Lavagna intenta cerrar el acuerdo con el FMI

ISIDORO GILBERT

 

No hay tal tic-tac de bomba: la Carta Orgánica de esta institución prevé 60 días más de plazo antes de castigar al país con la supresión de créditos y otras ayudas por lo tanto el 14 de noviembre no es el día tan temido del default

Pero nada es gratis: si el jueves la Argentina no obla el compromiso con sus reservas, el Banco Mundial cobrará una tasa mayor al país equivalente a 70 millones de dólares más por año.

Si el incumplimiento continúa sobrevendrá la declaración de default que ocurre a los seis meses: la sangre no llegará tan pronto al río.

No se aguardaba el viaje del ministro y sí que una misión del FMI llegara por estos lugares para seguir mirando la letra fina del convenio más largo de la historia. El precipitado vuelo a los EEUU de Lavagna indicaría que ahora hay más posibilidades de acordar, según los que siguen de cerca estos movimientos.

Con todo, con el FMI hay cinco temas que no están cerrados y nunca se sabe si los burócratas de ese organismo no encuentran algún nuevo asunto para estirar la firma del convenio, que aunque no se dice, es el que permitiría por determinar la fecha de las elecciones presidenciales, en principio agendadas para el 30 de marzo.

Algunas demandas del FMI amenazan con perturbar la leve paz social que predomina en las últimas semanas, más allá de varias movilizaciones de organizaciones de desocupados que hay que tener muy presente.

Una, es la exigencia para que se autorice a las empresas privatizadas de servicios públicos a incrementar sus tarifas. El FMI reclama al menos un 30% promedio, que desestabilizaría la relativa estabilidad de precios y en la cotización del dólar.

Lavagna declaró que decidiría el incremento en un porcentaje no precisado, por decreto. Pero no puede, legalmente, hacerlo. La ley determina que antes deben hacerse audiencias públicas con los usuarios. Y antes que nada, debe ser verificado el cumplimiento de los contratos y determinarse si las empresas tienen razones valederas para aumentar o no los servicios.

Como todavía no se estudiaron como se cumplieron los contratos, hay una comité legislativo para ello, no pueden efectuarse las audiencias con los usuarios: un juez las prohibió, precisamente por esa falencia.

No es todo. Lavagna, a pedido del Fondo, sostuvo que no habrá nuevas prórrogas por las deudas de mas de 55 mil acreedores, la mayoría e ellos pequeños y medianos empresarios o propietarios de viviendas.

Los deudores, víctimas de la crisis económica y especialmente de la salida de la paridad de un peso un dólar, ya que en gran parte los compromisos son en moneda norteamericana, venían zafando de que se les ejecuten sus hipotecas, mediante prórrogas ordenadas por el Parlamento.

Según el FMI, hay intervencionismo del Estado en contratos privados. Pero, ¿qué hacer frente a la inminencia de ejecuciones masivas?

Es posible, de acuerdo con lo que han declarado algunos banqueros, que ese escenario de masividad de ejecuciones no sea el más probable. Lo más eficaz, a juicio de los expertos, sería una renegociación de las deudas, con algunos años de gracia.

De esta manera, los bancos podrán asentarlas en sus balances y no que estén como ahora en el limbo. Mientras no haya seguridad que los bancos no podrá proceder a ejecutar sobre todo tierras, la tensión puede generar estragos. Ayer, los banqueros acordaron con el gobierno suspender todo tipo de ejecuciones hasta el primero de febrero que viene.

«A mí me sacan de mi casa, muerto», se escucha como una ominosa predicción, en la voz de los damnificados, cuando hablan por los noticiosos. Se verá. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje