Duhalde busca candidato pero Elisa Carrió irrumpe en escena
ISIDORO GILBERT
¿Y las elecciones presidenciales? Ramón Puerta, senador por Misiones, y un nombre a tener en cuenta, le llevó a Duhalde un plan y su autorización para negociarlo con Carlos Menem: ir directamente, el primer domingo de mayo, sin interna previa, a las presidenciales con cada candidato peronista con su partido ad hoc, y la promesa que al mejor ubicado se lo vota en masa en el segundo turno. Menem dijo que no.
Hay un hecho adicional para semejante estiramiento: el Presidente no quiere diluir su poder político. El poco de ahora, se desvanecería apenas se sepa quién es su sucesor. Como el peronismo está convencido que no hay moros ni moras en la costa, el triunfador de la interna surgirá como el próximo mandatario nacional.
Renacer de Carrió
Puede ser un error. La proclamación de la candidatura presidencial de Elisa Carrió, su programa bisagra entre el neoliberalismo y un nuevo modelo de acumulación y distribución, sobre todo de esto se trata, la colocará como la principal rival del peronismo que hasta ahora venía trajinando su interna con toda soltura (e impotencia, paradójicamente).
Es cierto que Carrió lanzó su desafío con un serio entredicho con el Partido Socialista que no será de fácil resolución. Esta semana se abre para este espacio días de definiciones.
Mañana los discípulos de Juan Bautista Justo, que creó el socialismo a fines del siglo XIX, oficializarán un proyecto sobre el aborto. Es bastante light: sólo impulsa no penalizar a las mujeres que se ven obligadas a tomar ese camino. No legaliza la norma.
Carrió es católica militante, pero su principal objeción al proyecto del diputado Rubén Giustiniani fue la oportunidad. Temió que fuera un ardid socialista para quitarle espacio al Congreso del ARI del sábado donde fue proclamada candidato a la presidencia del país. El socialismo brilló por su ausencia al acto.
Pero Giustiniani aceptó postergar para mañana el lanzamiento de un proyecto que, en verdad, hace meses ronda por las oficinas del Parlamento.
En el fondo, la disputa refleja profundas discrepancias sobre práctica política. Carrió no quiere ataduras para abrir el espacio progresista «a los mejores» y no «a los amigos»: no hay divergencias de programa que sobresalgan.
De hecho se ha quebrado la alianza entre el ARI y el PS, pero para sostener su respaldo a la candidatura Carrió el socialismo reclamará un espacio de debate de cómo se hará la campaña y participar en las modificaciones del programa.
Por ahora con las presidenciales no se eligen los legisladores que quedarán vacantes en la renovación de fin de año. Es posible que se unifiquen los comicios, lo que llevaría a que cada fuerza que disponga votar a la candidata del ARI, vaya con su lista propia para otros cargos.
Ahora deben superar las tensiones. «¿Quién hubiera querido que estuviera en su proclamación?», preguntó un cronista a Carrió. «(Alfredo) Bravo (secretario del socialismo), pero ya vendrá», respondió la diputada, abriendo un resquicio de esperanza entre los que los quieren ver otra vez juntos.
La mujer de Duhalde en carrera para vice
Volvamos al peronismo. ¿Cómo fabricar el candidato que haga temblar a Menem y ser aceptado por los ciudadanos en las presidenciales?
Duhalde debe optar si el espacio partidario, el bonaerense sobre todo, respalda al gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, o al de Córdoba, José Manuel de la Sota. El primero, ha mandado decir que no acepta llevar como su acompañante a la esposa del Presidente, «Chiche», el nombre con que el duhaldismo supone conservar posiciones expectables en el futuro.
Kirchner quisiera como su segundo al gobernador bonaerense, Felipe Solá, pero éste le ha dicho que no, que quiere pelear su reelección y el sureño teme que sea la carta oculta de Duhalde.
Si sus sospechas son infundadas aceptaría como su eventual vice, al intendente de La Matanza (más poblada que la mayoría de las provincias), Alberto Ballestrini. Si no, irá por fuera del PJ, porque ha construido una red interesante de adhesiones de no peronistas que lo pintan como progresista.
A su derecha, el gobernador de Córdoba iría gustoso con doña Duhalde que en la interna es un dato fuerte. Si el Presidente respalda ese binomio, contaría con la adhesión del peronismo santafesino, cordobés y bonaerense, una base temible para Menem.
Un apoyo gubernamental luce más a abrazo del oso. La economía parece haber tocado fondo, pero mientras no ocurra una verdadera reactivación, el mundo de la desocupación seguirá más cerca de su ampliación que de su retroceso. Dos cónclaves de los más poderosos empresarios llegaron a la conclusión que –con acuerdo con el FMI mediante– el PBI en 2003 crecerá un 1,5%, Claro si se compara con la caída que ocurrirá este año, un 12% mínimo, es el gran salto de Mao.
Con todo los grandes patrones y los consultores que los guían reclaman seguridad política, que quede claro de una vez por todas cuando hay elecciones y la entrega del gobierno en la fecha comprometida.
Semana clave con el Fondo
El gobierno está seguro que «el acuerdo con el FMI llega», sobre todo porque acaba de concederle la seguridad de que no habrá nuevas prórrogas para los morosos con los bancos, una decisión que afectará a más de 241 mil inmuebles, casi la mitad pequeños empresarios que pueden ver cómo le rematan sus bienes. «Fue una condición que pusieron para comenzar las negociaciones allá por febrero», se disculpan en economía y ya verán cómo median entre los deudores y los bancos para que no se produzca una catástrofe.
El 14 próximo vencen documentos que de no pagarse llevarán a la Argentina al default. El ministro de Economía, Roberto Lavagna, ha prometido no usar las reservas y el Presidente lo apoyó.
De todas maneras comentan por esa cartera–si llegan a la seguridad que en días más puede arribarse a un convenio, harían algún movimiento financiero como para evitar caer en cesación de pagos y cuentan para ello con apoyo del gobierno norteamericano. Será casi una prueba de cariño, ya que es difícil que el acuerdo con el Fondo culmine esta semana.
Juran en el FMI que no piden que se incrementen los impuestos, pero lo hicieron; «solamente» reclaman un superávit primario del 2,5 del PBI como señal para los acreedores privados que hay previsiones para la renegociación de la deuda, un ajuste de órdago.
Y demandas, nada menos, que alzas en las tarifas de los servicios y reducir el papel de la banca oficial.
Lavagna amenaza decretar incrementos por decreto, lo que es ilegal. ¿Lo ha dicho sólo para facilitar el final de una larga e insoportable negociación con el FMI?
Veremos. *
Te recomendamos
¿mesías?
Milei rendirá tributo al mesiánico Rebe de Lubavitch, que predicaba supremacismo racial judío
Desde proclamarse mesías y decir que los judíos son la raza superior hasta los escándalos de pederastia encubiertos por la organización: este es el movimiento al cual Javier Milei rendirá tributo en el Palacio Libertad.
Compartí tu opinión con toda la comunidad