Los planes de atentados se remontan a los años 1995 y 1999

Al Qaeda planeaba asesinar al Papa

Los planes de los previstos atentados fueron proyectados por Khalid Sheikh Mohamed -uno de los principales exponentes de Al Qaeda-, quien transcurrió un período no precisado en Filipinas para preparar una red de «soldados» listos para servir a la causa, publicó el matutino.

Mohamed, de 38 años, se encuentra entre los terroristas más buscados del mundo (existe una recompensa de 25 millones de dólares) y en setiembre pasado declaró al Sunday Times que se sentía orgulloso de la devastación causada por los atentados de setiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Según The Sunday Times, el primer atentado previsto contra Juan Pablo II de parte de Al Qaeda se remonta a enero de 1995, mientras que el segundo fue organizado para 1999.

En ambos casos el grupo estaba preparado para matar a Juan Pablo II con bombas o utilizando francotiradores armados de fusiles de alta velocidad y precisión.

Un viaje del Papa a Filipinas en 1999 jamás estuvo en agenda aunque un año antes el cardenal de Manila, Jaime Sin, había auspiciado una visita de Juan Pablo II al archipiélago, pero que nunca se programó a raíz de los múltiples compromisos prejubilares del Pontífice. Por otra parte, se recordó, que un viaje tan largo y cansador había sido desaconsejado para no agotar al Papa.

La hipótesis de un atentado en esa fecha, adelantada en años pasados por investigadores, fue recordada luego por el ex presidente Bill Clinton tras los atentados del 11 de setiembre.

El diario británico introduce dos elementos de novedad respecto a la precedente reconstrucción: el nombre de quien planificó el atentado, Khalid Sheikh Mohamed, uno de los principales exponentes de Al Qaeda, y el hecho de que tras desbaratarlo en 1995, se preparase otro atentado contra el Pontífice en 1999.

El enésimo capítulo del caso no suscitó ayer ninguna reacción en el Vaticano, donde se sabe que el Papa sigue siendo un objetivo posible para los exaltados, aunque toda su predicación sea contraria a una identificación entre cristianismo y Occidente, entendiendo con Occidente todo lo que Al Qaeda quiere golpear.

La preparación de un atentado en Manila fue hecha pública por la policía local el 13 de enero de 1995, en el segundo día de visita del Papa en Filipinas.

La policía estaba buscando activamente a un grupo de 23 fundamentalistas islámicos sospechosos de querer atentar contra la vida de Juan Pablo II.

Llegaron inmediatamente hombres del FBI, para una misión relámpago, de la cual sólo algunas semanas después, el 23 de marzo, se pudo entender el origen. Ese día el jefe de la policía de Manila, Job Mayo, acusó a Ramzi Ahmed Yusuf, considerado responsable del primer atentado contra el World Trade Center de Nueva York, el de 1993, de haber tratado de asesinar con un comando suicida al Papa. La policía, que ya antes de la llegada del Pontífice estaba tras las huellas de grupos de integristas, desbarató el atentado luego de una irrupción por un incendio en el apartamento de Ramzi en Manila. Así, fueron encontrados relojes-timers, bombas, ropa de sacerdotes, y mapas de la ciudad con los recorridos de Juan Pablo II. Uno de los arrestados dijo que detrás del grupo había varias organizaciones y un «multimillonario saudita».

Del caso se volvió a hablar 6 años después, a pocas horas del atentado del 11 de setiembre, mientras Estados Unidos se preguntaba cómo no se había dado cuenta que tenía a los terroristas en su territorio. Eso era lo que el gobierno de Manila había sabido a través de Murad, un terrorista que en la década del 90 había sido enviado por sus jefes a tomar lecciones como piloto en Estados Unidos, donde ahora descuenta una cadena perpetua, tras haber sido condenado en 1996 por el proyecto de derribar contemporáneamente 12 aviones norteamericanos sobre el Pacífico.

El plan, llamado proyecto Bojinka, preveía un cuidadoso estudio de las rutas y del número de pasajeros a bordo de cada uno de los aviones blanco de los terroristas. El plan, secuestrado en esa época por las autoridades filipinas, se parecía de modo preocupante al que aplicaron el año pasado.

Bojinka fracasó por un simple contratiempo: el 6 de enero de 1995 estalló un incendio en un apartamento de Manila, donde Murad y Yousef estaban manejando sustancias explosivas.

Yousef logró escapar, pero un cómplice fue capturado y le fueron encontrados los detalles de dos proyectos: uno era la matanza aérea, el otro el atentado al Papa. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje