Italia coopera con descendientes de emigrantes

El gobierno de Italia está decidido a seguir colaborando con los casi 40 millones descendientes de italianos residentes en América Latina, aunque desea que éstos permanezcan en los países en que nacieron, dijo el vicecanciller Mario Baccini, en vísperas de su gira por Argentina, Chile y Uruguay.

Baccini llegará a Buenos Aires este miércoles, al día siguiente proseguirá viaje a Santiago y finalizará su gira en Montevideo, donde permanecerá del 26 al 29 de este mes. «Jamás cerraremos las puertas» a quienes tienen derecho a vivir en Italia, pero la política dispuesta busca que los descendientes de italianos permanezcan en los países en los que nacieron y crecieron», señaló Baccini a IPS.

El funcionario añadió que espera que la decisión de los latinoamericanos descendientes de italianos que desean residir en Italia «esté determinada por una libre elección y no por la desesperación o el hambre».

Italia, luego de la oleada emigratoria iniciada en 1861 y finalizada en 1985, que comprendió a 29 millones de personas, aprobó una ley que tomó el principio «ius sanguinis», a través de la cual los descendientes de esos emigrantes pueden adquirir la ciudadanía italiana.

El Ministerio de Relaciones Exteriores italiano calcula que los descendientes de los emigrantes son hoy entre 60 y 70 millones de personas, 38,8 millones de los cuales residen en América Latina. Italia tiene casi 57 millones de habitantes. «Así como, cuando éramos un país pobre, emprendimos el camino que nos llevó a otros más desarrollados, lo mismo hacen hoy en relación a nosotros los países poco desarrollados», señaló un estudio de la organización católica Cáritas sobre los italianos en el mundo.

«América Latina, que durante mucho tiempo fue un importante destino de nuestros emigrantes, se ha convertido en un polo de éxodo, causado por un proceso de desarrollo que resultó insuficiente», agregó la investigación.

El éxodo masivo de latinoamericanos a Italia obliga a considerar el asunto como «prioridad esencial», y a elaborar una política «de apoyo para contener la emergencia y, a la vez, preventiva», recomendó Baccini en su informe enviado el 7 de agosto al jefe del gobierno italiano, el centroderechista Silvio Berlusconi.

«Casi 50 por ciento de los 37 millones de argentinos podría obtener la ciudadanía italiana, en Uruguay más de 40 por ciento de sus 3,3 millones de habitantes, en Brasil hay 25 millones de descendientes de italianos», explicó el funcionario.

Su preocupación es que Italia se encuentre con millones de personas que reivindiquen no sólo el derecho a ingresar al país sino también a recibir el mismo tratamiento que se da a los ciudadanos italianos, y «exijan trabajo, servicios y jubilación».

«La mayoría ni siquiera hablan italiano, y tendrían problemas de inserción que el país no está en condiciones de afrontar, creándonos una crisis no sólo política sino también económica», sostuvo Baccini. El consulado italiano en Buenos Aires ya entregó 13.000 pasaportes entre enero y agosto, mientras que los emitidos el año pasado fueron 14.000.

Un dato que muestra que las causas de la emigración latinoamericana es el hecho de que las exportaciones de Italia a la región cayeron 1,7 por ciento respecto del año anterior, mientras que las importaciones disminuyeron 5,1 por ciento.

Argentina, Brasil, Colombia, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela tienen graves problemas políticos, económicos y sociales que obligan a Italia a definir un «plan de intervención en América Central y América del Sur que sirva tanto a la economía regional como de ayuda a nuestros connacionales», puntualizó.

Baccini subrayó la voluntad del gobierno de Berlusconi de sensibilizar a la Unión Europea (UE) para que conceda un mayor espacio en su mercado a los productos latinoamericanos y presione a organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial para que sostengan las economías de Argentina, Brasil y Uruguay.

Italia también es partidaria de dar prioridad a la relación UE-Mercosur, señaló el subsecretario.

«Un empeño político y económico para fortalecer la democracia y el tejido social sobre todo en los países donde la comunidad de oriundos italianos es más consistente», sintetizó.

Italia anuló este año sus títulos acreedores ante Bolivia, reprogramó las obligaciones de Perú y, con el viaje de Baccini, se propone reforzar los vínculos comerciales con Chile y abrir la cooperación al desarrollo «solicitado por Uruguay», como ya lo hizo con Argentina.

El gobierno italiano aportó este año unos 120 millones de dólares a Argentina, mediante acuerdos de cooperación con el Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (Onudi), la organización Internacional del Trabajo y grupos no gubernamentales.

Estos «son proyectos dirigidos a reforzar la pequeña y mediana industria, el sistema sanitario y los servicios sociales, pero también para adecuar la fuerza laboral a las necesidades de los inversores italianos mediante una formación específica», detalló Baccini.

«Esa capacitación también servirá para aquellos argentinos que decidan radicarse en Italia», añadió el vicecanciller, a quien le preocupa que llegue a su país la mano de obra menos calificada.

La Onudi asegura que 10.000 pequeñas y medianas empresas, que brindan trabajo de 10 a 200 personas por unidad, son responsables de 46 por ciento del producto bruto interno de Argentina, mientras que otro siete por ciento es aportado por 80.000 microempresas, con menos de 10 empleados.

Sin embargo, esas 90.000 empresas acceden a sólo 18 por ciento del crédito disponible en Argentina. Baccini precisó que el gobierno de Berlusconi fue el primero en crear «el Ministerio de los Italianos en el Mundo», a cargo de Mirko Tremaglia, del partido de derecha Alianza Nacional.*

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