Tokio y Moscú negocian tratado de paz

El premier japonés, Yoshiro Mori, que llegó el viernes a Rusia para una gira de visitas a los países del G8, declaró ayer que Moscú y Tokio intensificarán sus negociaciones para la firma de un tratado de paz antes de fin de año. Mori fue recibido por el presidente ruso Vladimir Putin en San Petersburgo, su ciudad natal, y ambos líderes mantuvieron cuatro horas de conversaciones en el Hermitage, el suntuoso palacio que fuera residencia veraniega de los zares.

Durante los coloquios no fue abordada la espinosa cuestión de la disputa territorial sobre las islas Kuriles, invadidas por Rusia al final de la Segunda Guerra Mundial y que constituyen el principal obstáculo para la firma del tratado de paz. Al concluir el conflicto mundial, la Unión Soviética y Japón establecieron relaciones diplomáticas poniendo fin al estado de guerra, pero nunca firmaron un acuerdo de paz.

Tokio exige la restitución de las cuatro pequeñas islas del Pacífico invadidas por la URSS en los últimos días de la guerra y tiene intenciones de arreglar la cuestión pacíficamente utilizando como arma las ayudas financieras a Moscú.

Por otra parte, Japón no se alineó hasta ahora con las críticas de Occidente a Rusia por la guerra que se libra en Chechenia.

En una rueda de prensa conjunta celebrada al concluir los coloquios, el premier japonés dijo que el diálogo con Putin fue constructivo y que será mantenida la fecha límite del 2000 convenida en 1997 en acuerdos y declaraciones precedentes de ambos países, para la firma de un tratado de paz.

Putín destacó por su parte que la decisión del flamante premier japonés de elegir a Rusia para iniciar su gira de visitas a los países del G8 –los ocho más industrializados del planeta– era «una señal positiva» para las futuras relaciones bilaterales.

Putin y Mori, siguiendo la tradición, convinieron en llamarse con sus diminutivos, «Volodia» y «Yoshi» y el presidente ruso dijo que entre ellos «había nacido una relación muy estrecha».

Putin, cinturón negro de judo, manifestó aprecio por la cultura y la historia de Japón mientras que Mori, corpulento ex jugador de rugby, recordó al presidente ruso que su padre fue un gran simpatizante de Rusia y que a su muerte pidió que parte de sus cenizas fueran esparcidas en suelo ruso.

Mori recordó también a sus interlocutores rusos que su padre era un funcionario público que había viajado mucho por Rusia, había hecho mucho por implementar las relaciones ruso-japonesas. Los dos flamantes líderes de Rusia y Japón –Putin asumirá la presidencia rusa oficialmente en mayo mientras que Mori fue designado a principios de abril para sustituir a Keizo Obuchi tras su sorpresiva enfermedad– abordarán el tema de la próxima cumbre del G8 que se llevará a cabo del 21 al 23 de julio en la isla japonesa de Okinawa.

El G8 incluye a los siete países más industrializados del mundo más Rusia y el premier japonés prometió que en la cumbre de Okinawa respaldará las reformas económicas implementadas por Putin y ayudará a Rusia para concretar sus aspiraciones de ser sede de la próxima cumbre prevista para el 2003.

Mori invitó a Putin a Japón, pero la fecha de la visita no pudo ser fijada y la decisión fue postergada a la espera de los resultados de los comicios políticos japoneses de junio próximo, que podrían acarrear cambios en la cúpula nipona. El premier japonés concluirá su visita a Rusia el domingo, cuando partirá hacia Italia para proseguir después su gira por los otros países del G8, Francia, Alemania, Gran Bretaña, Canadá y Estados Unidos.

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