Nixon, furioso y frustrado por la guerra de Vietnam
Miles de telegramas, memorandos y documentos secretos de la Casa Blanca desclasificados esta semana mostraron a un presidente Richard Nixon (1969-1974) cada vez más furioso y frustrado ante el fatal desarrollo de la Guerra de Vietnam.
Notas marcadas con el sello «confidencial» y otras con rótulo de «depurado» estampado por el Consejo de Seguridad Nacional antes de ser entregadas son una muestra de la ceguera política que había ganado a parte de la administración Nixon.
En 1969, seis años antes de la salida de los estadounidenses de Saigón, el presidente Richard Nixon reaccionó ante la creciente presión popular para dar por concluida la guerra, planeando el retiro de tropas de la región.
Una de las opciones consideradas fue la de reemplazar a las fuerzas estadounidenses por una policía de países asiáticos aliados. Efectivos pakistaníes servirían en la frontera norte de Vietnam, en tanto que tailandeses e indonesios se estacionarían al sur.
«Los tailandeses –escribió Nixon a Henry Kissinger, su asesor de seguridad nacional– están empezando a admitir a disgusto que no vamos a poder mantenernos indefinidamente y que es necesario llegar a algún acuerdo».
Hacia 1970, «vietnamización» se convirtió en una palabra que aludía a política en la cual el gobierno de Vietnam del Sur comenzaría a asumir una cuota cada vez mayor de los combates en tierra. En febrero de 1970, en un memorándum calificado de «Supersecreto/sensible», Kissinger dijo que esa política estaba teniendo éxito.
«Los survietnamitas han asumido un rol mayor en las acciones de combate… Las víctimas americanas se redujerom. Bajo el programa de vietnamización, conseguimos revertir el involucramiento militar americano en Vietnam», escribió Kissinger. Sin embargo, en abril de ese año las fuerzas estadounidenses volvieron a realizar bombardeos masivos contra objetivos norvietnamitas. Las víctimas estadounidenses aumentaban y rápidamente la paciencia de Nixon se empezó a agotar.
El presidente apeló a Kissinger para dar un «paso audaz» en Camboya en donde las fuerzas comunistas «están jugando» aun cuando ello suponía tener problemas con «los pusilánimes embajadores de nuestros supuestos gobiernos amigos». Los aliados de Estados Unidos se oponían a involucrar a Camboya en la guerra.
En mayo, Nixon escribió que estaba decidido a «no detenerse hasta poner al enemigo de rodillas… Con esa meta quiero especialmente atacar el aeropuerto internacional en el que aterrizan aviones civiles. Esta semana también quiero un gran ataque».
El 19 de mayo de 1972 en un memorándum absolutamente secreto dirigido a Kissinger y al general Alexander Haig, Nixon explotó: «Estoy absolutamente disgustado por el permanente fracaso en cumplir las órdenes que he dado en los ultimos tres años y medio y especialmente en las últimas ocho críticas semanas».
«Todo lo que hemos logrado del Pentágono son marchas y contramarchas y a veces un deliberado sabotaje de las órdenes que he dado», añadió el presidente.
«Quiero que directamente ustedes comuniquen a la Fuerza Aérea que estoy absolutamente disgustado con su actuación en Vietnam del Norte», bramó Nixon, quien no culpó a los pilotos sino a los comandantes de esa fuerza.
Los bombardeos masivos se sucedieron y fueron alcanzados los principales objetivos económicos e industriales. En determinado momento hubo hasta 340 ataques por día, según los informes históricos.
Los norvietnamitas parecían sim embargo no inmutarse y la ira guerrera creció. Los principales asesores e inteletuales a favor de la guerra, como Kissinger, parecían negarse a aceptar los hechos. Quizás uno de los documentos más elocuentes es un cable que Kissinger le envió a Haig el 22 de octubre de 1972.
«Enfrentamos la paradójica situación de que el Norte, que efectivamente ha perdido, actúa como si hubiera ganado y el sur, que efectivamente ha ganado, se comporta como si hubiera perdido», escribió Kissinger y agregó: «Una de las principales tareas que tenemos ahora es la de restaurar la realidad y obtener la victoria sicológica». Eso nunca ocurrió.
El 30 de abril de 1975 las últimas fuerzas estadounidenses abandonaron Saigón y se instalaron los comunistas de Vietnam del Norte.
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