Propuesta para darle mayor papel a las FFAA
Un debate, que tiene algo de distractivo, pero un trasfondo preocupante, envuelve al ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, pero también al jefe del Ejército, general Ricardo Brinzzoni, con el resto de la sociedad, con la idea de regresar al servicio militar obligatorio, o darle a los militares un papel relevante para contener a los jóvenes desocupados.
Jaunarena lanzó la idea de crear un «servicio social obligatorio» para los jóvenes de entre 18 y 19 años, controlado por las Fuerzas Armadas, y para ayudar «solidariamente en la salud, la educación o la construcción», ejemplificó. Sin embargo, el jefe del Ejército le dio al anuncio un «matiz»: propuso «revitalizar» el servicio militar obligatorio, aunque con «características diferentes a las del pasado».
La «colimba» fue eliminada en 1995 por la indignación que provocó el asesinato en un cuartel de la provincia de Neuquén del soldado Omar Carrasco.
Ahora la sospechosa muerte de un aspirante a suboficial puso otra vez el dedo en la llaga, aunque con menos trascendencia que aquel caso.
El ex jefe del Ejército, general Martín Balza, se opuso a la idea de Brinzzoni.
La crisis económica da vuelo a ideas de todo tipo, menos aquellas que tiendan realmente a resolverla. La ministra de Trabajo, Graciela Camaño, advirtió que el conflicto social irá creciendo a medida que avance el proceso electoral.
Tanto la propuesta de Jaunarena como de Brinzzoni les daría a las Fuerzas Armadas la potestad de formar a una multitud de jóvenes excluidos y de «contenerlos» mediante su participación obligatoria en tareas de bien común o el entrenamiento en los cuarteles.
Eduardo Duhalde dijo que la propuesta de su ministro «no es para un gobierno de transición», con lo que la fondeó aunque admitió que «está en estudio». Brinzzoni que quiere más recordó que ya existen proyectos en el Parlamento: son los presentados por dos diputados de derecha que proponen la creación del Servicio de la Reserva de la Defensa Nacional (SRDN), «mediante la incorporación de jóvenes a las Fuerzas Armadas», incluidas la Policía Federal y todas las provinciales.
A Jaunarena, que suele ser la voz de los militares dentro del gobierno, se le vino encima una andanada de críticas, especialmente de radioescuchas de programas matutinos y de expertos. «Nadie habló de guarniciones militares», dijo el ministro para así no recibir la misma repulsa que Felipe Solá, gobernador de la provincia de Buenos Aires, que se mostró de acuerdo con obligar a los adolescentes que dejan la escuela a hacer pasantías bajo control castrense.
«Acá lo que hay es un conflicto en el que se quiere avanzar en los nuevos roles de las Fuerzas Armadas, pero no hay total acuerdo entre Brinzzoni, Jaunarena y los diputados que deberíamos sancionar una ley así», opinó ante Página/12 uno de los legisladores peronistas, autoridad de la Comisión de Defensa de Diputados.
El rechazo de la UCR, el Frepaso y el ARI fue total. «Si el anuncio lo hiciera Desarrollo Social sería una propuesta analizable, pero habiéndolo hecho el ministro de Defensa es un intento de reposicionar a las Fuerzas Armadas», dijo la diputada Marcela Rodríguez, del ARI.
Nilda Garré, del Frepaso, ex viceministra de Interior, señaló: «Veo que las FFAA están buscando con un radar por dónde se pueden meter. Por un lado usan las nuevas amenazas como el narcotráfico, pero entre ellas también calculan la pobreza extrema como conflicto a resolver».
No es para tomarlo en solfa.
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