El Consejo Nacional del Partido Justicialista, dominado por el menemismo

Enredada interna peronista

ISIDORO GILBERT

 

Dos hombres de Eduardo Duhalde, el ministro de la Producción, Aníbal Fernández, y el diputado nacional Lorenzo Pepe, descalificaron a ese organismo que debe controlar el comicio y sobre todo contar los votos y propusieron que sea el Congreso del Partido Justicialista, donde talla el primer mandatario, el que designe una Junta Electoral que no esté bajo sospecha y que los gobernadores de provincias formen una Comisión de Acción Política para controlar el proceso de selección del candidato partidario para las presidenciales del 30 de marzo.

«La junta electoral está muerta», tronó Fernández, un hombre del núcleo duro del duhaldismo.

Ya se vio que el ex presidente Adolfo Rodríguez Saá pidió condiciones al Partido Justicialista, que no fueron consideradas en su reunión del martes y con ello parece desbrozarse el camino para ir a competir por afuera, posición que podría tomar el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, cada vez mejor posicionado en las encuestas.

Se cumplen las profecías: si el menemismo quiere imponer a su caudillo será difícil que el peronismo encuentre sosiego, y que en este clima puedan realizarse las internas y las mismas elecciones presidenciales.

Duhalde mismo ha dicho que están en peligro por la gran cantidad de impugnaciones que están ahora en el ámbito judicial. Por lo pronto el propio gobierno apeló ayer la decisión judicial anulando la convocatoria de las internas abiertas bajo control gubernamental y simultáneas. Aunque se supone que el tribunal de alzada ratificará la primera decisión, no deja de ser otro elemento de confusión.

Para que no crean que lo que quiere Duhalde son chicanas para perpetuarse, o sea, seguir hasta diciembre del año próximo, el Presidente reiteró que enviará a la Asamblea Legislativa su renuncia con fecha 25 de mayo, con carácter indeclinable. O sea, dice, si no se pueden solucionar antes las cosas, él se va a su casa y que elijan a otro mandatario.

Menem salió al cruce de las versiones o suposiciones de que se suspenderían las elecciones presidenciales: «Sería un principio de fraude», dijo no en tono amable.

La lectura de la renuncia anticipada o las versiones sobre suspensiones de todo mecanismo electoral, pueden ser presiones sobre Menem. O promover una operación para buscar otra vez a Carlos Reutemann como candidato de consenso: Duhalde volvió a alabarlo el martes por TV. O hacer que la Asamblea Legislativa le pida a Duhalde que siga hasta que logre poner en camino el proceso electoral.

Así como se van «ordenando» las cosas, sólo pueden aguardarse choques internos, que ojalá no sean más que verbales.

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