Jospin presentó sus planes para Francia

El premier socialista Lionel Jospin presentó ayer a la Asamblea Nacional, el Parlamento francés, las reformas previstas por su gobierno tras la sustitución de dos ministros clave, el de Finanzas y el de Educación, bajo la presión de cotidianas manifestaciones de protesta.

Para apaciguar el descontento provocado por la reforma escolar y universitaria de Claude Allegre, Jospin jugó una carta segura colocando al ex ministro de Cultura Jack Lang al frente de la cartera de educación.

El ex premier Laurent Fabius, a su tiempo el más joven jefe de un gobierno galo, heredó a su vez el cargo del deslucido Christian Sautter en el ministerio de Finanzas. En realidad, las reformas aportadas por Lang y Fabius para la educación y las finanzas no son drásticas y desilusionaron a quienes esperaban en una franca modernización de dos de los sectores más demorados de la otrora perfecta máquina estatal francesa.

El popular ex ministro de la Cultura, que llegó inclusive a hacerse un lugar como director del Piccolo Teatro de Milán en su tiempo libre, aportó sólo pequeñas modificaciones al proyecto que costó el puesto a su predecesor: ayuda personalizada para los alumnos con dificultades y más horas de trabajos prácticos de grupo con profesores de diferentes materias.

Hasta ahora, los sindicatos de profesores que habían rechazado tajantemente las reformas de Allegre con furibundas manifestaciones callejeras, no atacaron las tímidas propuestas de Jack Lang, que satisfacen a los padres pero obligan a los enseñantes a un trabajo suplementario.

Las reformas propuestas por Laurent Fabius ponen fin a un concepto fundamental para su predecesor Christian Sautter –una única oficina para resolver todos los problemas fiscales de los contribuyentes– e introduce en cambio el concepto de la concertación entre gobierno y sindicatos.

De la reforma Sautter quedan en pie los mecanismos para simplificar la vida de los contribuyentes, la transparencia, el proceso de adaptación a las nuevas tecnologías y el diálogo con el público.

También en el caso de las propuestas de Laurent Fabius para las Finanzas, los sindicatos –cuya obstinada protesta llevó a la caída de Sautter– demostraron una cauta satisfacción.

Fabius defendió la reforma Sautter bochada por los contribuyentes pero insistió mucho sobre la necesidad de la concertación, descuidada por su predecesor.

Escuela y Finanzas son dos de los sectores que tradicionalmente aportan más votos a los socialistas que al centro-derecha y los flamantes ministros de Jospin tienen como consigna no irritar a los electores, en vista de los comicios generales del 2002.

Las tibias reformas del Jospin-bis corroboraron los temores de quienes vieron morir junto con el reajuste de gobierno del premier de la «gauche plurielle» (izquierda plural) sus esperanzas de reformar y modernizar el hasta hace pocos años eficientísimo aparato estatal francés.

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