Crisis de los misiles: las enseñanzas de la historia
«La peligrosa experiencia derivada de esos hechos no conllevó a un proceso de desarme mundial, sino todo lo contrario, aumentó la carrera armamentista, los conflictos bélicos y el fortalecimiento de las potencias militares, sobre todo después del 11 de setiembre», dijo el vicepresidente cubano, José Ramón Fernández, organizador de la conferencia.
Tras los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York y Washington, «Estados Unidos implantó una doctrina para dominar a toda la especie humana», bajo el pretexto de combatir el terrorismo, añadió
La reunión, en la que participaron 74 políticos, académicos, ex agentes de inteligencia e historiadores de Estados Unidos, invitados rusos y una amplia representación cubana, sesionó el viernes y el sábado con la presencia permanente del presidente Fidel Castro, único jefe de Estado sobreviviente de la crisis.
Los participantes en el encuentro realizan este domingo recorridos por la zona de San Cristóbal, en la occidental provincia de Pinar del Río, donde en 1962 estaba uno de los emplazamientos de misiles nucleares soviéticos que provocaron las tensiones.
Fernández opinó que «aunque es muy común escuchar la frase (de) que la Guerra Fría terminó, la política de Estados Unidos ha hecho más intensa esa guerra, que ahora no es tan fría».
Uno de los pocos protagonistas sobreviviente 40 años después, el ex secretario de Defensa estadounidense Robert McNamara (de 86 años), dijo que tras asistir a las conferencias de 1987 y 1992 sobre el tema, «creí que ya no quedaba más que aprender, pero estaba equivocado».
McNamara, quien se despidió de Castro con un abrazo al terminar las discusiones, le pedió al gobernante cubano que se mantuviera saludable para que pudiera participar en la próxima reunión dentro de 10 años, «yo bajaré del infierno para asistir», le dijo entre risas.
El ex secretario de Estado (1961-1968) aludió a dos lecciones de la crisis de los misiles.
Señaló que en el ámbito político no se deben repetir los planes que entonces diseñó Estados Unidos para asesinar a dirigentes cubanos ni programas como el Mangosta, un plan de 32 acciones encaminadas a derrocar a Castro. «Vivíamos en la Guerra Fría», entonces pensé «que no había Mangosta», «pensé que todo se trataba de la Guerra Fría», dijo McNamara.
La segunda enseñanza tiene que ver con los errores que se cometen en el campo militar y que pueden causar muertes, como las ocurridas en Afganistán cuando soldados norteamericanos dispararon contra sus colegas canadienses o contra una boda civil.
En medio de las palabras de McNamara, el ex agente de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) Dino Bruggioni abandonó abruptamente la sala, interrumpiendo la sesión.
Castro solicitó «un gesto diplomático» para que lo hicieran regresar a la sala y, en broma, señaló que se había producido «una pequeña crisis dentro del análisis final de la crisis».
A su vuelta, Bruggioni explicó sus desacuerdos con McNamara y dijo que en el caso de los errores de los militares, él no culpa a los soldados, sino a sus jefes militares y a los políticos que toman las decisiones. *
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