El tratado se iba a firmar el 13 de mayo

Se retrasa acuerdo en el Medio Oriente

Esta indicación procede de fuentes de las dos partes, las cuales estiman que el acuerdo, cuando se alcance, no contendrá indicaciones sobre el futuro de Jerusalén, considerada como capital única e indivisible por Israel y reclamada en su parte oriental por los palestinos, que quieren convertirla en capital de su futuro Estado.

Del mismo modo, fuentes de ambas partes consideran poco probable que en el futuro acuerdo se regule la cuestión de los palestinos emigrados después de constituirse el Estado de Israel en 1948, previendo para ellos un resarcimiento o teóricamente el retorno.

Por el momento, para el domingo próximo está prevista una nueva ronda de negociaciones entre israelíes y palestinos, que se reunirán en Eilat, localidad de la costa israelí del Mar Rojo, en presencia del mediador estadounidense Dennis Ross.

Ante tal reunión, el premier israelí Ehud Barak dejó circular el rumor, sin confirmarlo ni desmentirlo, de que tiene la intención de proponer a los palestinos un «toma o daca», probablemente inaceptable para la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Según el rumor, Barak propondrá a los palestinos poner bajo su control algunas áreas cercanas a Jerusalén, como el suburbio de Abu Dis, para que instalen allí las instituciones de su Estado, que Israel reconocería en seguida, a condición de que reconozcan la anexión de Jerusalén oriental a Israel.

Es opinión general de los comentaristas que los palestinos y el conjunto del mundo árabe no perdonarían nunca al presidente de la ANP Yaser Arafat que renunciara a los derechos reivindicados hasta ahora sobre Jerusalén, ciudad santa inclusive para el Islam.

Incluso algunos ministros israelíes, a cuya aprobación Barak debería someter la propuesta la semana próxima, creen que el premier podría formular semejante «toma o daca» para que los palestinos lo rechazaran y, con ello, paralizaran de nuevo las negociaciones, en que Arafat fue aumentando las condiciones como reacción a los aplazamientos impuestos por Israel.

En este sentido, Yoel Marcus, uno de los comentaristas israelíes con mayor predicamento, ha manifestado la sospecha de que Barak busque una coartada para descargar en Arafat la responsabilidad del fracaso de las negociaciones.

De todos modos, el ministro israelí de Instrucción Yosi Sarid cree que su país, aun encontrándose en aplastadora posición de fuerza, no puede pensar que llegará a un acuerdo pidiendo a los palestinos que «entierren sus sueños».

Otros ministros israelíes, como Haim Ramon, brazo derecho de Barak en las negociaciones con los palestinos, hablan abiertamente de la posibilidad de dejar de lado la cuestión de Jerusalén «durante algunos años».

Algunos dirigentes palestinos admiten en privado que el dejar de lado tal cuestión permitiría a Arafat «hacerse con lo que hoy es posible», a saber un fragmento de territorio y un Estado reconocido por Israel.

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