Lo que dejó la guerra
El conflicto terminó, pero sigue matando, mediante mutaciones genéticas, a los hijos de los combatientes o de los civiles que fueron contaminados por los 72 millones de litros de productos químicos, la mitad de ellos de «agente naranja», lanzados por la fuerza aérea norteamericana en Vietnam de 1962 a 1971 para deforestar las zonas donde se encontraban los guerrilleros vietnamitas.
«El agente naranja ha causado una víctima cada mil habitantes, y muchos ya han muerto», indicó a la AFP el profesor Hoang Dinh Câu, conocido en Vietnam por sus largas investigaciones sobre las consecuencias de los defoliantes químicos en el hombre y en la naturaleza.
Las provincias más afectadas por los productos químicos norteamericanos son las situadas a lo largo de la célebre pista Ho Chi Minh en el macizo montañoso de Truong Son, fronterizo con Laos, donde el «agente naranja» provocó numerosísimos cánceres, abortos y malformaciones congénitas.
«Las consecuencias de los productos químicos estadounidenses siguen siendo extremadamente graves, y seguirán persistiendo hasta mediados del siglo XXI» en Vietnam, país de 77 millones de habitantes, estimó el profesor Câu.
Solamente en la provincia de Quang Tri (centro), donde se encontraba la zona desmilitarizada que separaba a Vietnam del Norte y Vietnam del Sur durante el conflicto, fueron registradas más de 15.000 víctimas del «agente naranja» en el marco de un censo organizado en 1998, cuyos resultados no fueron oficialmente publicados todavía por el gobierno vietnamita. Unas 2.000 personas murieron a consecuencia de la acción del desherbante químico utilizado por el ejército norteamericano en esa provincia, donde se registraron los combates más violentos de la guerra de Vietnam. En el resto del país, cientos de miles de personas fueron afectadas por la exposición directa o indirecta al «agente naranja» o por contaminación a través de la cadena alimentaria, y 76.000 niños nacieron con malformaciones.
Según los resultados de un estudio publicado el mes pasado en Washington por la fuerza aérea norteamericana, la exposición al «agente naranja» aumentó considerablemente asimismo los casos de diabetes entre los pilotos y el personal de tierra de Estados Unidos que participó en la guerra de Vietnam. Por otra parte, los vietnamitas son víctimas de bombas de diverso tipo sin estallar que quedaron en el país, y que causan cada año desde que terminó la guerra miles de muertos y heridos. Durante la guerra se lanzaron 45 millones de toneladas de bombas en Vietnam. «Las bombas y obuses causaron al menos 22.000 muertos y otros tantos heridos desde el fin del conflicto», indicó a la AFP un funcionario del ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales que pidió el anonimato. «Muchas de las víctimas son niños», agregó la fuente.
Veinticinco años después del fin de la guerra de Vietnam, los veteranos estadounidenses, que actualmente rondan los 50 años de edad, se encuentran amenazados por enfermedades que serían consecuencia de los combates librados durante su juventud.
Los sobrevivientes, unos 2,8 millones de hombres y mujeres movilizados cuando tenían 20 años y que hoy tienen un promedio de 52, podrían padecer enfermedades vinculadas a una exposición a la dioxina, una sustancia cancerígena, o a un herbicida conocido como «el agente naranja», según Linda Schwartz, especialista de salud pública en la Universidad de Yale y ella misma veterana de Vietnam. «La demora entre la primera exposición y la manifestación de lo primeros síntomas y la aparición de un cáncer es de 25 a 30 años», lo cual significa que «estamos en ese momento», subraya Schwartz. Entre 1962 y 1971, el ejército estadounidense esparció sobre Vietnam más de 70 millones de litros del «agente naranja» en el marco de la operación «Ranch Hand» para defoliar la jungla donde presuntamente se ocultaban los guerrilleros del Vietcong y las fuerzas norvietnamitas.
Treinta años después, las consecuencias del uso de ese defoliante aún son desconocidas.
También se ignora cuántos veteranos que sirvieron en el sudeste asiático fueron expuestos a la dioxina, el grado de su exposición o los efectos a largo plazo de la misma.
El más vasto estudio epidemiológico sobre el tema, llevado a cabo por la fuerza aérea norteamericana, es muy limitado para poder sacar una conclusión generalizada, según los investigadores de las fuerzas armadas que acaban de difundir sus trabajos. El estudio se realizó sobre una muestra de apenas 1.000 veteranos que participaron en acciones en Vietnam durante el período en que se usó el defoliante. Los veteranos de la operación «Ranch Hand» tienen hasta 47 veces más riesgo de contraer diabetes que una persona normal, según los investigadores, y 26 veces más de padecer enfermedades cardíacas. Sin embargo, este estudio no hizo constar ninguna prueba sobre el aumento de riesgos de cáncer, aunque la exposición a la dioxina está vinculada a la aparición de esa enfermedad, según se comprobó en trabajos de laboratorio. «Cuanto más se incrementa la frecuencia de la enfermedad, más aumenta nuestro poder de detectarla.
Los próximos años son críticos», señala el responsable del estudio, Joel Michalek. Los veteranos de Vietnam tienen derecho a compensaciones financieras por nueve enfermedades que la administración presume vinculadas a la exposición a la dioxina, entre ellas la enfermedad de Hodgkin, los mielomas múltiples, el cáncer de vías respiratorias o el cáncer de próstata.
Compartí tu opinión con toda la comunidad