Vivirá con su familia y un "grupo de apoyo"

Todo listo en Cuba para recibir a Elián

Elián vio morir ahogada a su madre y sobrevivió dos días solo en alta mar, aferrado a un neumático. Después de ser rescatado, se convirtió en centro de una agria disputa entre Miami, capital del exilio radical anticastrista, y La Habana, donde es venerado como un «príncipe enano».

Para los especialistas cubanos, lo que el pequeño Elián vio cuando tenía 5 años debió afectarle, ya que no sólo sufrió el desarraigo, la privación familiar, la catástrofe del naufragio, sino también la ruptura con su medio normal de desarrollo.

No habrá fiesta popular ni el niño, ahora de 6 años, será levantado como un trofeo político, aseguró sobre el futuro arribo de Elián el presidente Fidel Castro, quien se ha metido de lleno al caso y volcado a su pueblo en reclamar la repatriación del menor.

Por ello, Elián será llevado inicialmente a una casona, una especie de villa donde compartirá sus primeros días con sus amigos de escuela, sus maestros, sus abuelos, su padre y su medio hermanito de siete meses y la madre de éste. La mayor parte de ellos originarios o residentes en Cárdenas, la ciudad natal del niño náufrago, a 150 km de La Habana.

«Este tránsito es necesario, nuestra aspiración es que él se integre plenamente a su grupo escolar, a su escuela, no sólo al aula, sino también a su entorno», explicó recientemente a la televisión cubana Lesbia Cánovas, directora del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas, una de las personas responsables del centro que dará cobijo al menor.

La mansión se habilitó con muebles nuevos como casa y escuela para Elián y más de una veintena de acompañantes, llamado «grupo de apoyo», entre ellos sus familiares, amigos, maestros, psicólogos, pediatras y personal de enfermería.

Una piscina, una sala de juegos infantiles para terapia psicológica y un pequeño jardín infantil forman parte de las instalaciones de este centro, cercano a otras mansiones y hoteles para el turismo extranjero.

Es lo necesario para que Elián «pueda adaptarse, para que pueda transitar de la vida que ha pasado», dijo la pedagoga Cánovas.

En una pequeña plaza con un busto del héroe José Martí y una bandera nacional, los niños realizarán diariamente el «matutino», el saludo a los símbolos patrios habitual en las escuelas cubanas, y después llevarán una vida similar con clases, juegos y la programación infantil de la televisión cubana.

Los pedagogos y psicólogos han previsto excursiones fuera de la mansión como «actividades de amor a la naturaleza y visitas a museos» en el tiempo que Elián y sus compañeritos de aula estén en esta casa.

«No estaríamos absolutamente en condiciones de augurar el tiempo que se requiere» para la readaptación, apunta Cánovas, quien no cree que sea inferior a tres meses. «Dependerá de la evolución que tenga».

Pero tal vez Elián no regrese a residir a su Cárdenas natal, ya que a su padre, que antes de la tragedia era custodio de un centro recreativo en la provincia de Matanzas, le han ofrecido trabajo como asesor de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP, el unicameral Parlamento), cuya sede radica en La Habana.

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