La Iglesia pidió perdón
«Queremos pedir perdón al indio. No podemos olvidar lo que pasó con el indio. Jamás. Es una tristeza y un dolor para todos. También a la raza negra por los años de esclavitud», aseguró el presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos Brasileños (CNBB), Jayme Chemello.
El histórico pedido de perdón, al que se unió el secretario de Estado del Vaticano, Angelo Sodano, fue realizado durante una misa que conmemoró los 500 años del primer oficio religioso en el actual territorio de Brasil en Santa Cruz de Cabralia, Bahía, nordeste del país.
Pero este paso histórico de la Iglesia brasileña quedó envuelto en una polémica.
El influyente diario Folha aseguró que el Vaticano, a través del cardenal Sodano, vetó varios trechos y cantos litúrgicos de tono de fuerte crítica social a la realidad del país.
Sodano, el número dos del Vaticano, asistió a la misa como enviado especial del Papa Juan Pablo II.
«La CNBB acogió todas las indicaciones presentadas por el Vaticano en una actitud de sintonía y comunión», dijo el obispo Geraldo Lyrio Rocha, responsable de la organización, citado por el diario.
Las partes excluidas, según el periódico, le darían a la misa un tono de crítica social más contundente y hablaban no sólo del pasado, sino también del presente y «la Santa Sede los consideró agresivos», según Folha.
Chemello repitió la palabra «perdón» en varios pasajes de su homilía y extendió el pedido de la Iglesia católica al presente «porque en nuestro país –dijo– hay tanta injusticia, desigualdad y tanto sufrimiento», en la única mención a la realidad del país durante su discurso.
El religioso, considerado uno de los exponentes del ala progresista de la Iglesia brasileña, dijo que los derechos de los indios y los negros «no siempre fueron respetados».
Se estima que la población indígena era de entre 4 a 5 millones en el año 1500 en Brasil.
Hoy sobreviven apenas 350.000 miembros de unas 215 etnias en condiciones sociales extremas.
La misa significó la apertura de la 38 asamblea general de la CNBB, que en un mensaje previo pidió perdón «por el sufrimiento, las masacres y la esclavitud de nuestros hermanos negros e indios».
Brasil abolió la esclavitud en 1888.
Se calcula que cuatro millones de africanos fueron traídos como esclavos al país entre 1530 y 1850.
El oficio religioso, cerrado con una canción entonada por la bahiana Daniela Mercury, se celebró a cuatro días de la violenta represión de indios y «sin tierra» que protestaban por los actos oficiales por «los 500 años de Brasil».
Una delegación de indios «pataxó» y de la comunidad negra bahiana, descendiente de esclavos africanos, presenció la misa ante una persistente lluvia, junto al vicepresidente brasileño, Carlos Maciel.
El cacique pataxó Malatagué habló durante la misa y denunció el exterminio indígena y la «mentira del descubrimiento».
A su vez, el cardenal Angelo Sodano se unió a la Iglesia brasileña al resaltar «el imperativo de pedir perdón por tantas miserias humanas que oscurecieron» la obra misionaria en los últimos 500 años en Brasil.
«Queremos pedirle perdón si por acaso ofuscamos la belleza de este don transmitido a nuestros hermanos», enfatizó.
No obstante, destacó la labor de la Iglesia portuguesa y dio «gracias a Dios por por la semilla plantada en estos 500 años por tantos intrépidos misionarios».
«Esta cruz es la piedra fundamental que dio inicio al camino del pueblo brasileño.
¿Que más ayudó a civilizar a los indios que el trabajo misionero?» se preguntó.
La cruz de acero, réplica de la original que presidió la primera misa oficiada por el fray Henrique de Coimbra el 26 de abril del 1500, fue rechazada por las tribus indígenas, que la consideraron un símbolo del conquistador portugués.
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