El mundo ante cambios y desafíos de enorme trascendencia
La explosión de los mercados financieros internacionales se pudo concretar sólo en base a la comunicación electrónica internacional, el llamado «electronic bark».
A esto se agregan los procesos de globalización, acelerados en la década del 90, apareciendo nuevos rasgos del capitalismo, hasta la fecha desconocidos. Predominan las empresas transnacionales en los mercados mundiales, acompañadas del crecimiento explosivo de los mercados financieros internacionales para la inversión de gigantescas sumas de capital. Surgió la tendencia del capitalismo de los accionistas, en el cual pesan cada vez más los valores de las acciones y las ganancias especulativos en la hora de las decisiones a tomar.
Bisky resaltó en un informe al reciente sexto congreso de su partido, que el poder del capital se ha concentrado más fuertemente que hasta ahora en la banca internacional y en los fondos gigantescos, que arrastran a millones de pequeños compradores de títulos a una verdadera fiebre de compra de acciones en la bolsa del llamado «capitalismo accionario».
Desde 1990 se invirtieron 20 billones de dólares, una suma difícil de imaginar, y hasta la fecha jamás alcanzada, para fusiones de bancos y grandes empresas. En las 100 economías mundiales más fuertes operan ya 51 gigantes capitalistas, que eluden el pago de impuestos, debilitando los espacios financieros de los estados nacionales.
La otra cara de la medalla son programa de ahorros y de recortes, como se conocen en los países sudamericanos. Pero los volúmenes financieros que se manejan en el mundo «desarrollado» son mucho mayores. El gobierno alemán, por ejemplo, planea una reducción de gastos del presupuesto de 160.000 millones de marcos para los años 2000 a 2003, lo que significa un corte de unos 63.000 millones en los seguros de desocupación, las jubilaciones y otros rubros sociales, como la asistencia médica.
¿Grandes fusiones, un destino inevitable?
Las fusiones de bancos y grandes empresas suelen estar acompañados de despidos masivos, y sus promotores las presentan como algo inevitable y altamente provechoso, claro está, para las multinacionales, que actúan preferentemente en el ámbito financiero sobre el llamado «Tercer Mundo».
Los grandes perdedores de esta nueva tendencia son los millones de personas sin puestos de trabajo en los países «ricos» del llamado «Grupo G-7/8″, preferentemente las mujeres y los habitantes del mundo subdesarrollado. Aparecen las distintas formas de flexibilidad laboral, que se orientan por el ejemplo de la reforma de previsión social introducida en Estados Unidos por Clinton en 1996, que redujo drásticamente los niveles de asistencia social de los americanos.
Lothar Bisky reclamó que hay que buscar urgentemente nuevas alternativas para evitar la introducción del camino norteamericano en Europa y el mundo.
Advirtió, citando a George Soros, el rey sin corona del mundo de la gran especulación financiera internacional, que «el actual fundamentalismo del mercado constituye una amenaza esencialmente mayor que cualquier ideología totalitaria».
El llamado «capitalismo renano», del norte y oeste europeo, con evidente hegemonía alemana y con rasgos de Estado benefactor, está en franca defensiva frente a la competencia indomable del «capitalismo anglo-sajón», que trata de imponer su «ejemplo» en Europa y el mundo.
El gran prototipo de la economía estatal, globalización mediante, son los EEUU, afirman los entusiastas promotores del neoliberalismo y del camino americano. Camino de grandes ventajas para los ganadores, pero para decenas de millones significa desocupación, inclusive en los llamados países «ricos», ni qué hablar de la miseria y el hambre en el Tercer Mundo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad