El nuevo proceso judicial

La causa judicial para aprobar o rechazar el desafuero del ex dictador chileno Augusto Pinochet, que se abrirá hoy miércoles en Santiago, puede demorar algunos meses o sólo pocos días, de acuerdo a las estipulaciones de los códigos chilenos.

El tiempo será breve si los 21 ministros de la Corte de Apelaciones rechazan quitar el privilegio del fuero parlamentario que posee el general como senador vitalicio, el rango que la Constitución concede a los ex gobernantes de la nación.

Con tal sentencia, no caben recursos de impugnación de los acusadores y el juez Juan Guzmán, que investiga más de 90 denuncias criminales contra el ex presidente y que pidió el pronunciamiento del tribunal, deberá cancelar definitivamente el propósito de procesarlo por sus responsabilidades en la ejecución de 74 presos políticos en octubre de 1973.

Los asesinatos fueron cometidos por la llamada «caravana de la muerte», una tropa que recorrió provincias del país y que, según su cabecilla, el general Sergio Arellano, cumplía con una misión encargada por Pinochet, instalado en el poder en setiembre de ese año.

Arellano fue declarado reo por Guzmán, que ordenó su arresto domiciliario.

Por el contrario, si la Corte de Apelaciones admite el desafuero de Pinochet, la defensa podrá pedir reconsideración en la Corte Suprema, el tribunal de última instancia del sistema chileno, donde los trámites de las partes podrían prolongarse hasta el segundo semestre.

El pleno de magistrados de la Corte de Apelaciones sesionará entre hoy y el viernes.

La primera reunión será dedicada al conocimiento de los antecedentes de los delitos de «la caravana» y en las dos siguientes los jueces escucharán los alegatos de siete abogados acusadores y uno defensor. En la primera sesión, los ministros del tribunal podrían también pronunciarse sobre una petición para someter al militar a exámenes médicos previos que, según los juristas de la defensa, demostrarían que no está en condiciones de soportar un enjuicimiento.

Pinochet, de 84 años, sufre de una veintena de dolencias graves y leves, de las cuales algunas de caracter vascular le dañaron el cerebro, según versión de facultativos que le examinaron durante su detención en Londres (octubre de 1998 a marzo de 2000), cuando su entrega era reclamada por el jues español Baltasar Garzón, que lo procesa en ausencia en Madrid por crímenes de lesa humanidad.

Gran Bretaña liberó finalmente al ex presidente por razones de compasión, tomando en cuenta el deterioro de salud, pero la ley de Chile no contempla que un acusado sea librado de juicio por su mal estado físico.

La legislación local acepta el eximiente de la demencia o locura, pero sólo para suspender el castigo, una vez dictaminada la culpa. Si los magistrados de la corte chilena aceptan llevar a Pinochet a revisiones clínicas por anticipado, para incrementar antecedentes, el pronunciamiento de la Corte adicionará una demora mientras el trámite se realiza bajo jurisdicción del juez Juan Guzmán.

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