Alcalde de NY encabeza ataque al gobierno
El alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, duramente cuestionado por la brutalidad de la policía de su ciudad, se convirtió en el paladín de las críticas republicanas contra el gobierno de Bill Clinton por el rescate de Elián González.
Giuliani acusó a la Casa Blanca de haber ordenado «una acción burdamente desproporcionada» para sacar al niño de la casa de sus tíos en Miami.
«Le apuntaban con metralletas, estaban vestidos como para la guerra. Es increíble en el caso de un niño y de una familia sin precedentes de criminalidad organizada o terrorismo», comentó el alcalde de Nueva York.
Giuliani recordó que, cuando era fiscal en la ciudad que hoy dirige, hizo arrestar a «mafiosos sanguinarios como Fat Tony Salerno y Paul Castellano con mucha menos potencia de fuego».
Sin embargo, para muchos el alcalde es en apariencia la persona menos indicada para criticar a Clinton: su administración está desde hace meses en el banquillo de los acusados por la brutalidad de sus agentes.
Hace un año, policías neoyorquinos acribillaron de 43 balazos a Amadou Diallo, un joven inmigrante africano desarmado.
Sin embargo, impermeable a la paradoja, Giuliani se presentó como un moderado en el uso de la fuerza de parte de las autoridades.
Impiadoso y sarcástico, usó todos los espacios televisivos posibles para transformar las polémicas sobre Elián en un ataque transversal contra Hillary Clinton, su rival en la elección por una banca en el Senado.
Las polémicas de Giuliani hicieron de contrapunto a un coro de críticas republicanas. El pararrayos de la tormenta fue Janet Reno, acusada en las últimas semanas de haber contemporizado demasiado y que ahora, en cambio, es blanco de ataques por haber ordenado la acción.
Reno irá el martes al Congreso para parar los golpes de diputados y senadores que quieren abrir una investigación sobre la operación del Departamento de Justicia. «No tengo nada de qué reprocharme», declaró ayer, anticipando su defensa.
Pero los republicanos fueron implacables. En particular el jefe de la mayoría en la Cámara, Tom DeLay, afirmó que la incursión del sábado en la Pequeña Habana de Miami fue «claramente inconstitucional».
A los republicanos, mientras tanto, les dio una mano un impensable aliado, el New York Times. «El debate sobre laoperación del gobierno es importante», escribió el diario. «El Departamento de Justicia actuó apresuradamente y en manera desconsiderada al ordenar la intervención, y sus decisiones merecen ahora la más atenta evaluación del Congreso y el pueblo norteamericano», concluyó el New York Times.
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