Dio el primer mensaje de Pascua del milenio ante más de 100 mil personas

Juan Pablo II instó a defender la paz y los Derechos Humanos

Una multitud de más de 100.000 personas se congregó en la Plaza de San Pedro y en las calles aledanas, para asistir a la misa de Domingo de Resurrección que ofició el Papa, para culminar así una agitada Semana Santa de actividades litúrgicas que pusieron a prueba su resistencia.

Varios millones de personas en 60 países vieron por televisión en directo el mensaje del pontífice.

«Senor Jesús, nuestra paz, el verbo que se hizo carne hace 2000 anos, que al resucitar de entre los muertos ha derrotado el mal y el pecado, dale a la familia humana del tercer milenio una paz justa y duradera», dijo el Pontífice.

Juan Pablo II, quien cumplirá 80 anos en mayo, parecía cansado por momentos mientras encabezaba las plegarias de los 1.000 millones de católicos del mundo en la vigésima segunda Pascua de su Pontificado.

La voz le temblaba un poco y a veces parecía que le faltara el aire.

Jean-Marie Lustiger, el cardenal-arzobispo de París, dijo a una publicación francesa ayer que Juan Pablo II padecía de una parálisis progresiva que lo está convirtiendo en prisionero en su propio cuerpo.

«Se sabe que su enfermedad lo está llevando a una parálisis progresiva del cuerpo, pero sus facultades espirituales siguen intactas», dijo Lustiger en citas publicadas por Le Journal du Dimanche.

Sin embargo, el clérigo descartó conjeturas recientes de que Juan Pablo II podría ser el primer pontífice en abdicar voluntariamente en más de 700 anos.

El mensaje «Urbi et Orbi» de este ano fue significativo porque es el primero del nuevo milenio y el primero después del histórico viaje del Papa a Tierra Santa, donde oró en el lugar que la Biblia marca como el sitio donde Jesús resucitó. Juan Pablo II, con resplandecientes vestiduras doradas, habló desde un altar colocado sobre una plataforma y adornado con 50.000 mil flores, y dijo que la alegría de la resurrección debe mostrar nuevos caminos de esperanza.En su mensaje, el Pontífice oró por una «feliz solución» a las difíciles conversaciones de paz para tratar de poner fin a los conflictos en América Latina, Oriente Medio, Asia y partes de Europa.

«Ayuda a las naciones a superar las nuevas y viejas rivalidades rechazando toda actitud de racismo y xenofobia», pidió Juan Pablo II a Dios.

La multitud en la plaza, que estaba decorada con árboles de olivo como símbolo de paz, fue mucho mayor este ano debido a la presencia de peregrinos de todo el mundo que viajaron a Roma para participar en las celebraciones del ano 2000, proclamado como Ano Santo por Juan Pablo II.

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