La izquierda va en busca de definir su estrategia electoral

ISIDORO GILBERT

 

Por lo pronto la Izquierda Unida, la coalición de comunistas con un sector del trosquismo vernáculo (el Partido Socialista de los Trabajadores) y que parece haberse desarrollado en sectores pobres, le ha ofrecido a Luis Zamora, líder de Autodeterminación y Libertad y un muy popular diputado nacional, que si es candidato a presidente en las elecciones de marzo próximo, quisieran acompañarlo colocando a uno de los suyos como integrante del binomio presidencial.

En rigor, Zamora no ha dicho si será o no candidato presidencial. El pasado domingo encabezó una original asamblea-debate de Autodeterminación y Libertad (AyL) en la Facultad de Filosofía y Letras. Unas dos mil personas discutieron sobre la conveniencia o no de ir a los comicios que está a la vista están negando la posibilidad –del reclamo popular– de una renovación total de mandatos, a guisa de cumplir la consigna «que se vayan todos».

En general una mayoría apreciable estuvo dispuesta a que AyL, que aún no es un partido de alcance nacional, concurra a los comicios. Zamora ha oscilado en este punto, pero de todos modos se dio dos semanas para decidir si se presentará o no como candidato presidencial.

Su intención de voto en la Capital Federal y en el populoso conurbano es elevada, en algunos puntos, encabezando las encuestas aún por encima de la líder del partido ARI, Elisa Carrió, de Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Saá o José Manuel de la Sota. Los tres últimos, peronistas.

La Asamblea de Filosofía se desarrolló sin agenda, con talleres temáticos que iban surgiendo, camino a ir forjando un programa. AyL pregona no pagar la deuda externa, nacionalizar los servicios públicos, fortalecer al Estado, la revocatoria de mandatos y, en general, busca formas más efectivas de participación popular y no solamente a través de los representantes como marca el artículo 21 de la Constitución Nacional.

Pregona como funcionamiento, la horizontalidad, donde no haya dirigentes, al menos permanentes. Los cargos, incluso el de Presidente, deberían ser rotativos, propone para una necesaria asamblea constituyente.

¿Utopía?

No son los únicos que postulan estas ideas más cercanas al socialismo utópico o a algunas formulaciones, sobre el papel de la sociedad civil, de Antonio Gramsci. La organización de piqueteros, Aníbal Verón, donde militaban los dos jóvenes asesinados hace poco más de un mes en Avellaneda en una día de movilización nacional con otras entidades, se maneja con criterios de horizontalidad y autogestión.

Más allá de estos aspectos que también se adoptan en asambleas barriales, surgidas de la movilización popular que obligó a Fernando de la Rúa a dimitir, Zamora no desea la compañía de los partidos de izquierda porque los considera «antiguos», con tendencias a aparatear y a imponer verticalmente consignas y dirigentes.

De suyo que los comunistas y las diversas tendencias trosquistas rebaten estas objeciones. Zamora fue en los años ´80, un dirigente del trosquista Movimiento al Socialismo (MAS) y obtuvo entonces en alianza con el PC una banca en la cámara baja. Se fue del MAS , que se fraccionó en varias tendencias, e hizo una fuerte autocrítica sobre su funcionamiento y el de los partidos estructurados bajo el «centralismo–democrático».

La Izquierda Unida ha propuesto como candidatos s vicepresidente a la diputada Patricia Walsh, hija del escritor asesinado durante la dictadura, Rodolfo Walsh. O a los legisladores porteños Vilma Ripol, del PTS, o al secretario general del PCA, Patricio Echegaray.

No parece que Zamora vaya a aceptar el convite.

Tampoco el diputado de AyL quiere acordar con Elisa Carrió que motoriza una entendimiento de centro-izquierda o «progresista». Como se ven hoy las cosas, la izquierda sea en la variante de Autodeterminación y Libertad, la IU, el Partido Obrero y otros menores, irán en soledad, con lo que dispersan un voto que se estima crecerá.

Zamora opina que al otro día de las elecciones, esos frentes cupulares, terminan por desperdigarse: «la unidad debe surgir desde abajo», insiste.

Y con Carrió tiene diferencias programáticas e ideológicas, como lo resalta en las habituales intervenciones por TV donde es reclamado por los principales programas periodísticos, mucho más que la combativa diputada nacional que lidera todas las encuestas, al menos por ahora. *

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