Nuevas complicaciones para el ex dictador
«El general Pinochet supuso que se podía reír de todos los chilenos», comentó el senador demócrata cristiano Jorge Pizarro mientras el diputado socialista Juan Bustos desestimó que los problemas de salud puedan ser nuevamente esgrimidos luego de las imágenes que los canales de televisión mostraron en Iquique.
A juicio del penalista, que también fue abogado querellante en el anterior proceso contra Pinochet por la Caravana de la Muerte, el ex jefe militar deberá someterse a nuevos exámenes médicos.
Para algunos magistrados, según trascendió, Pinochet dio muestras públicas de que no sufre, a primera vista, de una «enajenación mental» que le haya producido una «demencia vascular incurable», como sostuvo el reciente fallo del 2 de julio de la Sala penal de la Corte Suprema que lo sobreseyó definitivamente de la causa como encubridor de los crímenes de la Caravana de la Muerte.
La defensa de Pinochet, que encabeza el abogado Pablo Rodríguez, adelantó que «vamos a demostrar que el general Pinochet no tiene en este episodio absolutamente ningún tipo de responsabilidad. Estamos seguros de que se trata de una acusación infundada cuyos propósitos políticos nadie puede desconocer».
El tribunal de alzada acordó reunirse el martes para escuchar la relación de la causa investigada por la jueza argentina María Servini de Cubría, que lo imputó como jefe de una «asociación ilícita criminal», mediante la cual un comando de la DINA, ex policía secreta de la dictadura hoy disuelta, hizo estallar el 30 de septiembre de 1974 en Buenos Aires una bomba en el automóvil en que viajaba el ex comandante en jefe del ejército chileno, Carlos Prats, y su esposa Sofía Cuthbert.
La abogada de las hijas de Prats, Pamela Pereira, aseguró hoy que Pinochet es responsable de la muerte del general (r) Carlos Prats, «y eso está comprobado en el proceso».
Sin embargo se abstuvo de entregar a la prensa un análisis de pruebas, porque «eso se hará ante el tribunal».
La profesional, en declaraciones a una emisora local, narró que desde el proceso por la Caravana de la Muerte -abril de 2000 hasta julio de 2002- ellos llevan una carpeta con las actuaciones públicas de Pinochet que muestran que «siempre ha estado bien, siempre ha recibido gente, siempre ha tenido entrevistas, reuniones».
Pereira fue enfática en afirmar que Pinochet «está en condiciones de razonar, de pensar e incluso él tomó la decisión de irse del Senado (el pasado 4 de julio) porque le convenía, y entonces es capaz de distinguir las cosas que le convienen o no y adoptar una actitud para sustraerse de la acción de la justicia».
«Ahora, francamente, esta actitud es muy propia de él, es cosa de leer sus Memorias», añadió.
Respecto de las razones de salud esgrimidas por la defensa de Pinochet, Pereira dijo que los exámenes médicos a que fue sometido en el anterior antejuicio no tuvieron la suficiente rigurosidad y, además, demuestran que tiene un deterioro orgánico propio de la edad, pero no un deterioro mental.
En cuanto al crimen de Prats, Pereira recordó que la idea del asesinato surgió del ex jefe de la DINA, el general (r) Manuel Contreras que lo consideraba un «enemigo, una persona peligrosa y eso contó con la aceptación de Pinochet».
Respecto de los argumentos de que vincular a Pinochet con el crimen de Prats podría desestabilizar la institucionalidad democrática chilena, Pereira respondió que están los que quieren creer e insisten en que es preferible que «Pinochet esté loco, pero la verdad es que en este país hay que actuar con la debida decencia en todos los planos, y también en lo jurídico». *
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