Atentado suicida en Jerusalén
Las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, un grupo armado vinculado al Fatah, movimiento del presidente de la Autoridad Palestina Yasser Arafat, reivindicaron los dos atentados. La víspera, Arafat había anunciado que continuaba actuando para lograr un alto el fuego de los grupos armados palestinos, pese al sangriento ataque israelí en Gaza del pasado 22 de julio.
Israel condenó el atentado de Jerusalén como una «atrocidad bestial», afirmando que por el momento no era cuestión de aliviar la presión sobre la población palestina.
Según la policía, el atentado suicida, que provocó la muerte inmediata del kamikaze, tuvo lugar en el centro de Jerusalén, en un barrio donde abundan los bares y restaurantes.
La policía israelí afirmó que una pieza de identidad encontrada en el lugar pertenecía a un palestino de 17 años de Belén (Cisjordania).
El último atentado suicida palestino en Jerusalén tuvo lugar el pasado 19 de junio y en él murieron seis personas.
Por otra parte, dos colonos israelíes murieron este martes alcanzados por disparos palestinos en el sector de Naplusa, al norte de Cisjordania, según indicaron fuentes cercanas a los colonos.
Los dos colonos, residentes de la colonia de Tapuach, fueron muertos en el poblado de Jamayin, en zona bajo control de seguridad israelí, a unos 10 kilómetros en el sur de Naplusa, indicaron las mismas fuentes.
Los colonos, Shlomo Odesser, de 60 años, y su hermano Mordehai, de 52, habían viajado a Tapuach con un camión cisterna para vender gasoil para una fábrica de cemento, informó la radio estatal israelí.
La víspera, un palestino que se había infiltrado en la colonia de Itamar, cerca de Naplusa, fue muerto por los soldados israelíes tras haber apuñalado a un colono.
El ataque de este martes es el tercero contra colonos desde el pasado 22 de julio, cuando el ejército israelí bombardeó un edificio de Gaza para matar a un líder del movimiento islámico radical Hamas. Junto con él perecieron otras 14 personas, nueve de ellas niños. Los palestinos, enfurecidos, juraron vengar a las víctimas.
El 26 de julio, tres colonos y un niño perdieron la vida en una emboscada al sur de Hebrón. Un día antes, un rabino murió al norte de Ramalá.
Por otra parte, las fuerzas de seguridad israelíes detuvieron a «un terrorista» palestino al norte de Tel Aviv y a uno de sus cómplices en la localidad árabe-israelí de Kfar Kassem, en el mismo sector.
Estas dos detenciones se producen en medio de un estado de alerta general en la región por miedo a nuevos atentados.
Kfar Kassem está situada cerca de la línea divisoria con Cisjordania, 10 km al sureste de la ciudad palestina de Kalkiliya, que se sitúa justo enfrente de la israelí de Kfar Saba, al oeste.
Otros dos palestinos «buscados» fueron también detenidos por el ejército en Cisjordania.
En Naplusa, los habitantes del centro de la ciudad abrieron este martes sus tiendas y volvieron a trabajar, haciendo caso omiso por tercer día consecutivo del toque de queda impuesto por el ejército israelí, comprobaron periodistas de la AFP.
En el resto de la ciudad, los palestinos respetaron la prohibición de salir a la calle.
Desde el domingo, tiendas oficinas y bancos abrieron sus puertas en la ciudad vieja de Naplusa, escenario de violentos combates en abril. El toque de queda no se levantó en los últimos diez días.
Desde mediados de junio, el ejército reocupó siete de las ocho grandes ciudades de Cisjordania en respuesta a dos sangrientos atentados suicidas en Jerusalén.
Desde entonces, unos 800.000 palestinos soportan un severo toque de queda que se levanta apenas algunas horas para que la población adquiera víveres y productos de primera necesidad. *
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