Analisis Internacional

La crisis de Kosovo

Cada día se vuelven del dominio público más y más hechos que atestiguan convincentemente que los estrategas de la OTAN, al elaborar sus planes militares contra Yugoslavia –y ese trabajo fue desarrollado durante varios meses–, se preocupaban, claro está, no por el destino de los habitantes de Kosovo y la estabilidad en los Balcanes. Esa región tan castigada había sido escogida sencillamente en calidad de especie de polígono para la estructuración del concepto «OTAN-centrista» del Mundo, en el cual un grupo de Estados se adjudicara el derecho a dictar, incluso con ayuda de la fuerzas, su voluntad de comunidad internacional. La nueva concepción estratégica de la OTAN, así como las llamadas teorías de la «soberanía limitada» y la «intervención humanitaria», estaban llamadas a crear la ilusión de legalidad de esas acciones. Es bien sabido a donde ha llevado todo eso. Se ha aplicado un gran golpe contra la Carta de la ONU, y también en general contra los principios básicos del derecho y la estabilidad internacionales. Y en el Mundo de nuevo se imponen en primer plano los aspectos militares de la seguridad. En numerosos países se está hablando de que la aceleración del proceso de completar el armamento es el único medio para evitar una agresión del exterior. Como resultado, se ha agravado la amenaza de violación de los regímenes de no-proliferación de las armas de exerminio masivo y de los medios para su transporte.

Una serie de países, incluyendo a Rusia, se han visto obligados a introducir modificaciones a sus concepciones de seguridad nacional. Y por último, se ha deteriorado la confianza que se había logrado alcanzar entre Rusia y la OTAN.

Los acontecimientos en los Balcanes han mostrado una vez más que la lucha por el orden mundial futuro está entrando en su etapa crucial. Cada vez tiene mayor apoyo en el mundo la tesis, según la cual sólo puede servir de base sólida para la estabilidad mundial una paz construida sobre el respeto estricto al derecho internacional. La «Cumbre del Milenio» que tendrá lugar en setiembre de este año bajo los auspicios de la ONU, deberá mostrar el apoyo de este enfoque por la mayoría aplastante de los Estados.

Retomando la crisis de Kosovo, tenemos que constatar que la OTAN, al recurrir exclusivamente a la solución de fuerza, de hecho borró los esfuerzos del Grupo de Contacto para la elaboración del plan de regulación política. Al mismo tiempo con las negociaciones de Rambouillet, los instructores de Estados Unidos y otros países de la OTAN se apresuraban en la preparación activa de los paramilitares del llamado «ejército de liberación de Kosovo», cuya misión consistía en desestabilizar la situación en la región, y posteriormente en contribuir a la realización de la operación militar de la OTAN.

De esta manera, se prestó ayuda a las agrupaciones más extremistas de los albaneses de Kosovo, que se mostraban abiertamente partidarios de las posiciones separatistas y ligados estrechamente con las formaciones criminales internacionales.

Estoy convencido de que había otra alternativa que la guerra –se trata de las negociaciones de paz que no habían agotado sus posibilidades . En todas las etapas de la crisis de Kosovo, Rusia trataba con insistencia de conseguir una solución política, mostrándose consecuentemente partidaria de otrogar a Kosovo una autonomía amplia como condición indispensable para la vida conjunta de albaneses, serbios y otras etnias de la región. Rusia estaba dispuesta a apoyar la parte política de los acuerdos alcanzados en Rambouillet. Pero, por desgracia esos acuerdos no fueron aprobados, dado que la OTAN presentó toda una serie de exigencias adicionales e inaceptables. Tampoco Belgrado mostró la flexibilidad necesaria.

Las acciones militares de la OTAN contra Yugoslavia, las cuales se prolongaron hasta 78 días, entrarán en la historia de Europa de fines de siglo XX como una de las páginas más trágicas.

Las consecuencias de los bombardeos son bien conocidas: numerosas víctimas, entre la población civil, la destrucción de gran parte del potencial industrial de Yugoslavia, serios daños económicos y ecológicos para los países vecinos y toda la región en su conjunto. Ese es el precio de la «intervención humanitaria», que alguien ahora intenta convertir casi en un principio universal para la solución de los conflictos. Hoy nos intentan convencer de que la finalidad principal de la operación de la OTAN consistía supuestamente en conseguir el retorno a la región de los 800 mil refugiados. ¿Para quién se dirigen esas declaraciones? Si todos sabemos que antes del inicio de los bombardeos en las vecinas Macedonia y Albania no había refugiados. Los campamentos de refugiados, y por consiguiente la catástrofe humanitaria, no fue la causa, sino consecuencia de los bombardeos.

Rusia, claro está, no podía observar indiferentemente la tragedia desencadenada en los Balcanes. Gracias en gran parte a nuestros esfuerzos se logró detener la guerra contra Yugoslavia, y el problema de Kosovo fue de nuevo planteado para su solución política en el marco de la ONU. La resolución 1244 del Consejo de Seguridad del 10 de junio de 1999, definió sus parámetros esenciales. Sin embargo, todavía hoy Kosovo sigue siendo una herida sangrienta en el cuerpo de Europa. La operación de la OTAN, emprendida bajo el lema falso de defensa de los albaneses, de hecho ha venido a agravar aún más las contradicciones interétnicas y ha provocado la expulsión de la región de la mayoría de su población no albanesa. No pasa un solo día sin que lleguen comunicados sobre nuevos actos de agresión contra los serbios, gitanos, turcos y representantes de otras nacionalidades. Según diversas fuentes, de 250 a 350 mil personas han tenido que abandonar Kosovo. Y los que aún permanecen allí viven prácticamente en reservaciones, bajo la protección de los pacificadores internacionales. Sin embargo tal protección no garantiza su seguridad. Durante el año transcurrido en Kosovo han sido asesinadas cerca de mil personas, de ellas más de 800 son personas de nacionalidad no albanesa. Centenares han sido heridos, y hay muchos desaparecidos. Los acontecimientos en Mitrovice, Kosovo, donde los enfrentamientos interétnicos muestran la mayor gravedad, han mostrado claramente las intenciones de los extremistas kosovares de expulsar del territorio de la región a la población no kosovar.

Han tenido que reconocerlo tanto en Washington como en otras capitales de la OTAN. No es casual el que un emisario especial de EEUU, hace pocos días, regañara a los líderes kosovares diciendo: «Quienes os prestamos el mayor apoyo nos sentimos ahora decepcionados». Decepcionados por que ven que con cada día que pasa la situacion se vuelve más y más incontrolable y Kosovo se convierte en un campo de la operaciones para diversos grupos extremistas y criminales.

Es notorio que la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU contiene una cláusula precisa de que Kosovo forma parte integrante del territorio de la República Unida de Yugoslavia (RUY). En otras palabras, la preservación de la integridad territorial de Yugoslavia se enfoca como una condición indispensable para el arreglo duradero y sólido. Es evidentemente que si Kosovo fuera separado de Yugoslavia ello desestabilizaría en general la situación en los Balcanes.

La creación en esta región de Europa de una entidad estatal semicriminal «étnicamente depurada», impregnada del clima de violencia, caos e intolerancia interétnica, se convertiría en general en un precedente extremadamente peligroso. En el fondo, significaría que, mediante la injerencia de una fuerza externa, se admite la secesión de una parte del territorio de un E
stado soberano para ser entregada en manos de separatistas. En este contexto ha suscitado una seria preocupación el comportamiento de representantes internacionales en el territorio, quienes deben plasmar en la práctica cuanto prevé la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU.

Lamentablemente, los pasos que emprenden conducen en realidad a convertir ese territorio en una sociedad «autosuficiente» con atributos de Estado independiente. Semejantes coqueteos con los sececionistas sólo hacen que crezcan sus apetitos. Ya reclaman abiertamente también una parte del territorio del sur de Serbia, poblado por albaneses. El guión es el mismo, formar destacamentos de combate, realizar incursiones provocativas, especular con las limpiezas étnicas. Acto seguido, deberán acudir lógicamente a la OTAN en busca de ayuda.

¿No ven acaso todo eso en las capitales occidentales? Estoy seguro de que sí lo ven, pero aún no se deciden a actuar. De un lado, no quieren reconocer que cometieron un error al iniciar la agresión contra la RUY. Del otro, no pueden renunciar a la enemistad irreconciliable con respecto al régimen actual de Belgrado. La irracionalidad de tal línea resulta evidente. Hasta la oposición en Yugoslavia comparte plenamente la opinión de que Kosovo debe seguir siendo parte integrante del territorio de la RUY. Y las sanciones internacionales hacen sufrir, en primer término, a la población civil de Yugoslavia.

Las constantes afirmaciones de quienes representan a los Estados de la OTAN, en el sentido de que la salida de la situación actual en Kosovo es posible sólo si cambia el poder en Belgrado, testimonia que les falta una estrategia bien clara para arreglar la situación. Por supuesto que las transformaciones democráticas son imprscindibles, también en la RUY. Es una condición sine qua non para el desarrollo de la sociedad moderna. No obstante, la misma oposición yugoslava opina que Occidente, al acorralar a la RUY en el aislamiento, impide llegar a los procesos de democratización.

Desde luego que el arreglo de la situación en Kósovo ha de analizarse con mayor amplitud, teniendo en cuenta todas las circunstancias, y poniendo en primer lugar los intereses de la estabilidad y la seguridad en los Balcanes.

¿En qué consisten, a nuestro modo de ver, las tareas primordiales del arreglo?

Primero, urge poner en marcha las negociaciones políticas llamadas a definir el estatus de Kosovo. Los separatistas no deberán alimentar ilusiones de que lograrán imponer a la comunicad internacional el guión que busca separar el territorio de la RUY. En otras palabras, ha de tratarse el cumplimiento de las cláusulas clave de la resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU que prevén la concesión al territorio de amplia autonomía y autogobierno real, la edificación allí de una sociedad democrática multiétnica. El criterio para valorar la actividad de la Administración Local debe basarse en la creación en Kosovo de un ambiente de seguridad y tolerancia interétnica que permita a cientos de miles de refugiados serbios y de otras nacionalidades volver a sus hogares.

Segundo, ha de adoptarse una línea firme para aislar a los líderes extremistas de la comunidad albanesa. La presencia internacional en Kosovo deberá dedicarse más enérgicamente a la confiscación de armas que la población guarda ilegalmente, poner bajo un control riguroso la actividad del Cuerpo de Defensa de Kosovo, en proceso de formación.

Un problema de apremiante importancia sigue siendo también la necesidad de cerrar el tramo de la frontera que la RUY tiene en Kosovo con Albania y Macedonia, la de reforzar el contingente de policía internacional. Por último, hay que reconocer que en los Balcanes no se logrará arreglo duradero y sólido alguno si Belgrado no es incorporado a este proceso. En particular, deberá cumplirse la cláusula de la resolución 1244 sobre el retorno de un número acordado de militares yugoslavos a Kosovo.

Ciertamente, no es un plan exhaustivo sino que son estos tan sólo pasos urgentes que han de permitir que se superen las peligrosas tendencias. La comunidad internacional asumió la gran responsabilidad política del arreglo de Kosovo. De la medida en que irá plasmando sus decisiones en la vida, con firmeza y consecuencia, dependerá en gran parte no sólo el futuro pacífico de los Balcanes sino también, en un plano más amplio, el que se preserve la perspectiva para el desarrollo de la situación en Europa y en el mundo.

Artículo del Ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Igor Ivanov.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje