Ochenta y seis personas murieron y 119 resultaron heridas

Critican a las FFAA de Ucrania tras fatal accidente de avión

«Una cosa es segura: los culpables serán castigados», advirtió el presidente ucraniano, Leonid Kuchma, quien decretó para el lunes una jornada de luto nacional.

La caída del caza Sukhoi– 27 del sábado en Leopolis (rebautizada Lvov por la Unión Soviética), occidente ucraniano, provocó hoy el arresto de cuatro altos oficiales, responsables de la organización del espectáculo aéreo durante el cual tuvo lugar el accidente, por orden la fiscalía de Kiev.

Entre los detenidos se encuentra el comandante saliente de la aeronáutica, Vladimir Strelnikov, acusado de «graves negligencias» en la preparación de la exhibición de Leopolis.

La decisión prosiguió a la tomada por el ministro de Defensa, Vladimir Shkidcenko, de presentar su renuncia, que el jefe de estado se reservó de aceptar, y la del jefe de Estado Mayor de Defensa, general Piotr Shuliak.

El sábado el mismo Kuchma exoneró a Strelinkov y el jefe de la XIV división aérea, general Serghiei Onishenko.

Mientras en la ciudad de Leopolis muchas personas se agolpan en los hospitales para obtener información sobre la suerte corrida por sus familiares que asistieron a la demostración aérea, todavía se desconocen las causas de la tragedia.

El secretario del Consejo de seguridad, Ievghieni Marciuk, que preside la comisión gubernamental de investigación, señaló dos posibles factores: la negligencia de los comandos militares o el desperfecto técnico de uno de los motores del Sukhoi–27.

Marciuk precisó que se trata por ahora sólo de las dos versiones más verosímiles y que «es aún pronto para sacar conclusiones definitivas».

Kuchma –que prohibió la realización de acrobacias aéreas en todo el país– pareció impaciente y la fiscalía no perdió tiempo.

El total de la cúpula militar de Kiev –política y operativa– fue descabezada por segunda vez en un año.

Tanto el ministro Shidcenko, el general Shuliak, como el general Strelnikov habían sido designados en 2001, cuando sus antecesores fueron removidos, tras el derribamiento de un avión de pasajeros ruso por un misil ucraniano que salió de control durante una sesión de ejercitación sobre el Mar Negro.

En un país golpeado reiteradamente por accidentes aéreos, la tragedia de Leopolis relanzó las polémicas sobre las condiciones de las fuerzas armadas del país y la profesionalidad de los mandos.

Según estadísticas internacionales de aviación, Ucrania sufrió desde 1991 un total de 31 accidentes aéreos que causaron 1.247 víctimas, entre heridos y muertos.

La falta de respeto a las normas de seguridad impuestas en otros países para salvaguardar a los asistentes a ese tipo de exhibiciones parece consolidada.

Pero también están en discusión la eficiencia del aparato militar y la carencia de financiamientos, en el plano político.

Desde Rusia –donde se fabrican los Sukhoi– trascendió que la aeronáutica ucraniana no adquirió en los últimos 10 años elementos de recambio para su flota de Su–27 heredados de la ex Unión Soviética.

Una confirmación de la situación de la precariedad de un país que, tras la independencia de la URSS, trata de encontrar un equilibrio a despecho de las notables potencialidades geopolíticas, económicas, demográficas y culturales.

Entre los mensajes de condolencias por la tragedia, el presidente ruso, Vladimir Putin, anuló los festejos de la flota en el Mar Negro, que preveían acciones conjuntas con Ucrania. El Papa Juan Pablo II envió ayer desde Toronto, Canadá, donde cerró la Jornada Mundial de la Juventud, un mensaje al presidente. *

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