Los votos derechistas podrían definir la segunda vuelta en Brasil

La derecha, sin candidato, tendrá la última palabra en elecciones

ANA FERNANDEZ, BRASILIA, AFP

 

La salida, en abril, de la carrera presidencial de Roseana Sarney, candidata del Partido del Frente Liberal (PFL, derecha), a causa de una investigación por corrupción, dejó a la derecha brasileña, en buena parte heredera de la dictadura (1964-84), sin representación en los comicios presidenciales de octubre.

Pero no tener candidato no significa que el PFL en particular, y la derecha en general, se vayan a quedar fuera de la distribución del poder. Las enraizadas oligarquías nordestinas, que han controlado la vida política brasileña del último medio siglo, están apostando a la victoria del también nordestino y heredero de otra dinastía, Ciro Gomes, candidato del Frente Laborista (izquierda).

La trayectoria política de Gomes, del Partido Progresista Socialista (PPS, ex comunista) y segundo en las encuestas en la carrera presidencial no asusta al PFL. El ex ministro de Hacienda accedió a la política de la mano del Partido Democrático Social (PDS), sucesor de la Alianza Renovadora Nacional (Arena) que vivió sus mejores días a la sombra de la dictadura.

Con el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, centro-derecha) conquistó la alcaldía de Fortaleza en 1988, cuando tenía 31 años, y con 34 se convirtió en gobernador de Ceará con el Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB).

«Si Ciro (Gomes) gana, el PFL tendría una buena parcela de poder», predice el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Brasilia, David Fleischer, antes de agregar que va a dedicar buena parte de su energía a lograr el mayor grupo parlamentario posible para influir en las votaciones del Congreso.

Con 95 diputados en esta legislatura, es el mayor partido de la Cámara, y el segundo del Senado con 17 escaños.

En el poder durante el último medio siglo hasta marzo pasado, cuando se fue molesto por la investigación a Roseana Sarney, el PFL también controlaba cuatro ministerios estratégicos y cerca de 2.000 altos cargos federales en la administración de Fernando Henrique Cardoso.

Dos pesos pesados del PFL, el todopoderoso caudillo Antonio Carlos Magalhaes, de Bahía, y el presidente de la formación, Jorge Bornhausen, de Santa Catarina, ya han dado su apoyo a Ciro Gomes.

Los Sarney, Roseana y su padre, el senador y ex presidente de Brasil (1985-89) José Sarney, también han indicado que apoyarán a este «marginal del sistema», como lo define el profesor y politólogo Fabio Wanderley Reis.

«Ciro está apoyado por las mayores oligarquías, que sienten que no tienen espacio con (José) Serra», el candidato de Cardoso, quien se sitúa a la izquierda del Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB, centro-izquierda), apunta el politólogo Carlos Novaes.

En el caso de que el candidato oficialista no pase el primer turno, Cardoso, principal mentor de Serra, apoyaría al líder del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Luiz Inácio ‘Lula’ da Silva, anunció recientemente el presidente de esta formación, José Dirceu, tras una conversación con el mandatario.

A pesar de ser el más importante, el PFL no es el único partido que se ha aliado con el centroizquierda para permanecer o acceder al poder en Brasil.

El PMDB (centroderecha), también heredero en parte de los partidos de la dictadura, propone a la diputada Rita Camata a la vicepresidencia en la fórmula que presenta Serra, tercero en los sondeos, con el PSDB.

Estas tres formaciones integraban la alianza que dio la victoria a Cardoso en las dos últimas legislaturas.

El PT de ‘Lula’, que aparece en el primer lugar de las intenciones de voto, se ha aliado con el Partido Liberal (PL, derecha), cuyo líder, José Alencar, será candidato a la vicepresidencia en las elecciones de octubre. *

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