Perón o Menem

Peronistas piden un debate programático

ISIDORO GILBERT

 

A Carlos Menem le han respondido, aparentemente, con una agresión al domicilio de su referente en la provincia de Santiago de Estero, donde campea el viejo Caudillo, Carlos Juárez. Conclusión: Menem que debía ir a iniciar allí su proselitismo para las internas partidarias en noviembre, desistió de ir. ¿Podrá desembarcar, la semana próxima en Avellaneda, territorio bonaerense, es decir de Eduardo Duhalde, de la mano de un referente de la derecha peronista, Herminio Iglesias? Se verá.

Ayer el ministro del Interior, Jorge Matzkin dijo algo para el asombro: «Las internas no son cosas de escuela de señoritas». Es decir, da por válidos, los encontronazos. O el uso de armas arteras.

¿Será posible un debate programático? Es lo que pidió el intendente del partido bonaerense de La Matanza, Alberto Balestrini. El dice que «así como en 1945 el justicialismo se planteó Braden o Perón hoy, en el 2002, deberíamos discutir la idea Menem o Perón».

Vieja historia que revive: en 1945, el embajador norteamericano, Spruille Braden hizo lo que el actual en Bolivia, Manuel Rocha con el dirigente del MAS, Evo Morales: recomendó no votar al entonces coronel y ganó, claro.

«Hay una discusión inconclusa (en el PJ), creo que el peronismo arrió sus banderas hace muchísimo tiempo en pos de un neoliberalismo que evidentemente no tiene nada que ver con nosotros», admitió Balestrini.

El intendente de La Matanza, que tiene más habitantes que muchas provincias, y que –dicen–es merodeado por el pretendiente Adolfo Rodríguez Saá, diagnosticó que «el peronismo desde hace mucho tiempo se ha convertido en partidos provinciales en los cuales cada uno defiende su interés individual y no el interés del conjunto del peronismo en toda la República».

Avanza el puntano

El puntano anda en busca de un vice y no es el único que merodea al matancero. Balestrini comentó que el gobernador de Córdoba, José Manuel De la Sota, se comunicó telefónicamente en dos oportunidades con él «para consultarme cuál era mi opinión respecto a la posibilidad de éxito» de su posible precandidatura presidencial.

De la Sota, luego de la deserción de Reutemann es aguardado por Eduardo Duhalde como la esperanza blanca para frenar a Carlos Menem. Pero también, se ve en las encuestas, a Rodríguez Saá.

Este dijo ayer que competirá en las internas del justicialismo para enfrentar a Menem, porque, mientras el ex presidente es «incondicional de los Estados Unidos», él es «incondicional de la Argentina».

Menem –dijo el ex gobernador puntano– sostiene un programa antinacional y antipopular que es dolarizar, rendirle reverencia al Fondo Monetario y ser incondicional de los Estados Unidos».

En su breve paso por la presidencia, Rodríguez Saá dispuso suspender los pagos al exterior, un asunto que lo puso en el index de los acreedores y de los líderes de los EEUU.

Pero cree que «esos siete días de gobierno no tienen una mala visión porque recuerdan que la Argentina estaba en guerra civil, sin esperanzas, y un presidente dijo un discurso en el Parlamento que volvió a traer la esperanza a la Argentina», destacó. Saliendo al cruce de sus críticos afirmó que en aquel discurso de asunción no celebró el default y que esa es «una interpretación capciosa de quienes quieren mantener el estado de corrupción en la Argentina».

Se vienen los norteamericanos

Rodríguez Saá destacó que en esa oportunidad lo que hizo fue denunciar que «la deuda externa es el más grande negociado del país»: lo que aplaudió la Asamblea Legislativa, y «con lo que el pueblo argentino está de acuerdo, era con que se iban a abrir todos los libros para que la negociación de la deuda externa fuera pública en el Parlamento y que no fuera una negociación secreta entre dos personas; además, anuncié que la Argentina no estaba en condiciones de pagar los intereses y que se suspendían los pagos», se cubrió.

El lunes debe llegar aquí una comisión de «cuatro sabios» que debe recomendar a la Argentina y al FMI, de qué manera se recompone el sistema financiero local, destruido por el corralito, asunto que perjudicó a millones de ahorristas y es fuente permanente de disensos dentro el gobierno como en estas horas entre el ministro de Economía, Roberto Lavagna y el titular del Banco Central, Aldo Pignanelli.

El debate refleja las presiones de los grandes bancos del exterior, para que se imponga un bono obligatorio a los ahorristas para que sea el Estado el garante los papeles, y no las instituciones financieras.

Luego de los sabios, se aguarda para el 1º de agosto, la visita del secretario del Tesoro, Paul O’Neill quien ya se encargó de bajar las expectativas que se habían generado en torno a su visita a la Argentina.

O’Neill es uno de los funcionarios más duros, y algunos atribuyen las demoras para que la Argentina llegue a un acuerdo con el FMI a la posición del secretario del Tesoro.

Algo similar sucede con Brasil, acerca del cual el mes pasado el funcionario dijo que rechazaba «tirar el dinero de los contribuyentes norteamericanos» en otorgarle ayuda financiera.

«Si uno piensa en la situación en Georgia, donde el ingreso es de un par de cientos de dólares al año, ¿cómo piensan que eso se compara con la Argentina aunque ahora esté en problemas?», preguntó O’Neill en una rueda de prensa.

«El ingreso anual todavía es de 3.000 a 4.000 millones de dólares. Así que, ¿quién está más desesperado y quién necesita más una mejoría?», señaló, lo que sonó a que una ayuda al país no está entre los planes inmediatos.

También Otto Reich, el subsecretario de Estado norteamericano para el Hemisferio Occidental, y que anduvo por estos lugares le puso condiciones a la ayuda financiera por parte de los Estados Unidos.

Se comprende, entonces, por qué hombres como Rodríguez Saá, o Néstor Kirchner, otro pretendiente por el peronismo, pongan el acento en las cuestiones programáticas y en el carácter de las relaciones con los EEUU.

Habría que preguntarse ¿qué es ser peronista hoy? *

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