El presidente Cardoso quería un pacto de transición con la institución financiera

Brasil: Lula dijo que por ahora no firma acuerdos con el FMI

El deseo del gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso, dijeron ayer fuentes de la presidencia, es que el acuerdo se firme en setiembre y tenga una duración de seis meses, para garantizar los primeros meses del futuro gobierno.

El candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inácio «Lula» Da Silva, rechazó de inmediato la propuesta al afirmar que «no tiene sentido que firme nada y mucho menos que converse con el FMI antes de ser electo».

«Después de que me elijan y asuma, ahí converso sobre todo», dijo Lula. Y subrayó que «hasta la medianoche del 31 de diciembre el presidente es Fernando Henrique Cardoso», durante una visita a la planta de Volkswagen de San Bernardo Do Campo, en las afueras de San Pablo. El acuerdo que pretende el gobierno fue concebido como una forma de asegurar el mantenimiento por un cierto período de las actuales reglas económicas, ante el desempeño flojo del candidato oficialista en las encuestas, José Serra, el favorito del establishment por ser garante de la continuidad del actual modelo.

Además de Lula, también se pronunció en contra Ciro Gomes, del Frente Popular Socialista y segundo en las encuestas.

«Hasta ahora no hay nada formal sobre un acuerdo de transición. Estoy dispuesto a colaborar pero no a apoyar un acuerdo que proyecta para el futuro políticas económicas con las cuales no concuerdo», dijo Gomes. El cuarto favorito, el ex gobernador de Rio de Janeiro Antonhy Garotinho, del Partido Socialista Brasileño, aceptaría un acuerdo «sólo después» de ser elegido, pero aclaró que «un pacto como este podría ser un certificado de defunción del país». El gobierno pretende firmar con los candidatos presidenciales una Carta de Intención que garantice el mantenimiento de las metas de inflación y de superávit primario acordadas ya con el FMI.

El gobierno de Cardoso fijó la meta de inflación para 2003 en 4 por ciento, con un margen hacia arriba o hacia abajo de 2,5 por ciento, y un superávit primario equivalente a 3,75 por ciento del producto interno bruto (PIB).

El monto del respaldo del FMI para enfrentar las turbulencias atribuidas al proceso electoral –ante la posibilidad de un triunfo de la oposición– será puesto en discusión entre las autoridades económicas y los candidatos. *

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