Bush, represión interna y guerra sin fronteras

NIKO SCHVARZ

 

El presidente Bush presentó al Congreso el martes 16 el anunciado proyecto de creación de un superministerio de seguridad interior dotado de 200 mil funcionarios, con la peculiaridad de que asigna a las Fuerzas Armadas tareas de represión interna. Días antes EEUU logró en el Consejo de Seguridad la impunidad para los militares yankis del contingente de la ONU que opera en Bosnia, pero ello abarca en realidad a sus tropas dislocadas en cualquier parte. Así se va expandiendo la estrategia de dominio mundial de EEUU al socaire de la lucha contra el «terrorismo internacional».

Tropas yankis en el mundo

Cuando el Consejo de Seguridad consideró, el 30 de junio, la extensión por 6 meses del mandato de las fuerzas de la ONU en Bosnia, el delegado norteamericano John Negroponte interpuso el veto, con el cual chantajeó al organismo hasta lograr que, el 12 de julio, acordara la inmunidad para los militares norteamericanos que actúan en la zona (véase nuestra nota del día 17 «Impunidad para los criminales de guerra yankis»). La Resolución otorga dicha prerrogativa a los militares de las naciones que no adhirieron al Tribunal penal Internacional (o sea EEUU, ya que los países de la Unión Europea sí lo hicieron), por lo cual de hecho incluye a las tropas yankis que están en misión en Kosovo (donde perpetraron actos de genocidio que siguen impunes), Timor Oriental, Sierra Leona, Congo, Etiopía-Eritrea, Sahara Occidental, Chipre, Kuwait, Georgia, Líbano. En cada lugar los contingentes del Pentágono podrán perpetrar cualquier tropelía, contando con impunidad anticipada.

Recuérdese, por añadidura, que EEUU desplegó un operativo salvaje, en conjunción con miembros de la OTAN, de destrucción y masacre en Afganistán; que en las bases diseminadas por el mundo su soldadesca comete toda suerte de iniquidades (violaciones de niñas en Okinawa, por ejemplo); y que desde sus otras bases que cercan Colombia (Manta, Aruba y Curação, Puerto Rico y Vieques, y otras, se atiza la intensificación de la guerra en dicho país, contando además con la participación de militares yankis en Tres Esquinas.

También la base de Incirlik en Turquía, miembro de la OTAN, es usada por EEUU para los bombardeos sistemáticos a Irak, parte del ablandamiento para la proyectada invasión militar. El subsecretario de Defensa Paul Wolfowitz acaba de reunirse en Ankara con el primer ministro turco Bulent Ecevit, en la cuerda floja, con el ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor, prometiéndoles ayuda a cambio de su cooperación para derrocar a Saddam Hussein. Como paso previo, el secretario de la Defensa, Donald Rumsfeld, aseguró la complicidad de Kuwait en esa dirección.

El discurso de West Point

Antes de la primera presentación en público, el 6 de junio, de la gigantesca agencia de seguridad interior, Bush definió en un discurso en la academia militar de West Point la concepción del ataque preventivo por parte de las fuerzas armadas estadounidenses en todos los confines. Consideró un error esperar que las amenazas terroristas se concreten y estimó legítimo iniciar ataques y guerras preventivas. Ordenó a los militares «estar preparados para acciones preventivas» ya que «nuestra seguridad requiere transformar al ejército para que esté listo para atacar sin previo aviso en cualquier esquina del mundo» y para «destapar células terroristas en 60 o más países» (sic). Asumiendo un papel de liderazgo mundial absoluto, reiteró que «EEUU debe atacar al enemigo antes de que el enemigo ataque». Todo ello, desde luego, en los marcos de la prédica «antiterrorista».

Prédica que no obsta para que en enero Bush diera orden a la CIA de derrocar a Saddam Hussein por cualquier medio, incluyendo el asesinato.

EEUU, refugio de terroristas

El nuevo engendro de seguridad interior de Bush asigna a las fuerzas armadas, como decíamos, funciones de represión interna (siempre a cuenta del «antiterrorismo»), lo que otorgará una nueva dimensión a la macarthización de la vida interior que se viene procesando a ritmo acelerado desde el 11 de setiembre.

Pero en este mismo momento Amnistía Internacional denuncia que Estados Unidos es un refugio privilegiado de terroristas. Un informe de AI desde Londres señala que gran número de violadores de DDHH encontraron en EEUU un lugar seguro, mencionando con nombre propio cientos de torturadores, entre ellos oficiales peruanos y salvadoreños. En este último caso la Comisión de la Verdad, creada bajo los auspicios de la ONU, reconoció la responsabilidad de estos militares en la muerte de cientos de inocentes. Un informe de 100 páginas de AI titulado «USA: un refugio seguro para torturadores» (A safe haven for torturers) dice que «EEUU es un santuario para los abusadores contra los derechos humanos del mundo entero» y establece que «el gobierno norteamericano prefiere ignorar o encubrir esos casos». Sin hablar ya que el territorio de EEUU es utilizado para reunir a los complotados en golpes de Estado (como en el caso de Venezuela) o atentados terroristas (por ejemplo contra Cuba).

Golpismo en cadena

En relación con estos hechos, se ha señalado que EEUU es el menos señalado para arrogarse, como lo hace, el derecho a dictaminar a qué organizaciones les cuelga el sambenito de «terroristas», puesta está comprometido en una larga cadena de actos abiertamente terroristas como el derrocamiento de Arbenz y de Allende, los atentados e invasiones contra Nicaragua, la Dominicana, Granada, Panamá, Venezuela, Irán, Irak, Afganistán, o el bloqueo a Cuba. A propósito, el Senado norteamericano aprobó la autorización para viajar a Cuba, después de 40 años de prohibición. Pero si pasa por la Cámara de Representantes, los invito a mirar en la pantalla a Bush firmando el veto. *

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