Negociaciones por la paz tambalean: doble atentado suicida cobra la vida de cinco personas

Alerta máximo en Israel

En menos de 48 horas, el doble atentado de ayer en Tel Aviv, que mató a tres civiles –un israelí y dos extranjeros– y la emboscada a un autobús de colonos judíos del martes, que causó ocho muertes, frenó la tímida reanudación de contactos entre ambas partes.

El ministro de Defensa israelí, Benyamin Ben Eliezer, reaccionó al atentado del miércoles ordenando el «congelamiento» de las medidas para aliviar las duras restricciones impuestas a la población de las ciudades cisjordanas reocupadas.

«Israel se está esforzando en aliviar en lo posible las condiciones de la mayoría de la población palestina, pero el terrorismo palestino continúa perpetuando el sufrimiento», dijo el ministro en un comunicado.

Por tercera vez en la semana se suspendió el encuentro entre el canciller israelí, Shimon Peres, y los ministros palestinos Abdelrizak Yehiyeh y Salam Fayyed, y tal vez se realice la semana próxima.

El comité encargado de la reanudación de los contactos con los palestinos –que integran Peres, Ben Elizer y el ministro de Finanzas, Silvan Shalom– convocado por el premier Ariel Sharon, debería haber analizado el miércoles el llamado plan «Gaza y Jericó primero».

A cambio de la garantía del mantenimiento de la seguridad en la Franja de Gaza y en la ciudad autónoma del valle del Jordán, los palestinos –según ese plan– obtendrían beneficios económicos.

«Gaza y Jericó –explicó el diario independiente Haaretz–fueron elegidas como los primeros objetivos porque reina en ellas una relativa calma y el ejército israelí no las volvió a ocupar».

Pero «el proceso político vuelve a retroceder nueve años», cuando –tras los acuerdos de Oslo de 1993– la aplicación partió del concepto de Gaza y Jericó primeros».

Luego de haber «intentado cualquier cosa, desde bombardeos aéreos a la imposición de un prolongado asedio a cientos de miles de personas», agregó el diario, el gobierno del premier Sharon «se encuentra una vez más de frente al terrorismo palestino».

El último atentado de Tel Aviv y la emboscada al autobús de colonos judíos «pusieron fin a la ilusión de una calma producida por la operación Camino determinado», la gran reocupación de Cisjordania, implementada hace un mes en respuesta a una nueva ola de atentados suicidas.

Pero del lado palestino, Yasser Arafat debe afrontar una situación cada vez más compleja. El ministro de la Cooperación internacional Nabil Shaath, citado hoy por el diario palestino Al-Quds, anunció que el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) firmó un decreto para la constitución de un «grupo de expertos legales», encargados de estudiar la introducción de la figura de un premier al cual delegar los poderes ejecutivos, ahora en manos de Arafat. El líder palestino seguiría como presidente, pero con funciones simbólicas.

En tanto, un mayor de la reserva del ejército israelí fue arrestado ayer miércoles, luego de que otros cinco militares –que también fueron detenidos– confesaron la venta de armas y municiones a fuerzas palestinas, informó hoy la agencia de prensa israelí Itim.

La fuente precisó que el arresto del mayor Yaakov Uliel, de 21 años, residente de Ashdod (sur de Tel Aviv), fue convalidado esta mañana por el magistrado.

Según la policía, el mayor de la reserva vendió miles de proyectiles a otros cinco soldados israelíes, residentes en los asentamientos judíos de Adura y Telem (cerca de Hebrón, sur de Cisjordania), que fueron arrestados en los últimos cuatro días, acusados de haberlos vendidos a traficantes palestinos.

Otros dos soldados israelíes fueron detenidos ayer en Kfar Sava (cerca de Tel Aviv), acusados de haber intentado robar armas del local de la guardia civil, para venderla luego a traficantes árabes en el sur de Israel. *

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