Acusaron a partidarios de Lino Oviedo de promover los disturbios

El polémico ex jefe del Ejército, Lino Oviedo, se proyecta desde su refugio brasileño en la política de Paraguay, donde sus partidarios protagonizaron el lunes y martes violentos disturbios para reclamar la renuncia del presidente Luis González Macchi, quien en respuesta decretó el Estado de Excepción.

Oviedo consiguió la adhesión del vicepresidente de Paraguay, Julio César Franco, para impulsar manifestaciones en serie en distintos puntos del país, que entre el lunes y el martes ya han dejado un saldo de dos muertos y numerosos heridos.

Para algunos de sus más enconados detractores, los sangrientos episodios del lunes forman parte de la desesperación de Oviedo porque los plazos para ser candidato a Presidente se le acaban, y «no logra resolver sus problemas con la justicia paraguaya», comentó a una radio local el senador oficialista Gonzalo Quintana.

Sin embargo, el controvertido general figura primero en las preferencias de votos por la presidencia, hasta en las encuestas promovidas por grupos privados allegados al oficialismo, que favorecían a su candidato, Nicanor Duarte Frutos, del Partido Colorado.

Los partidarios de Oviedo, como el senador Alejandro Velázquez Ugarte, aseguran que si éste vuelve a correr la carrera presidencialista (como en 1998, cuando fue excluido por su archienemigo, el entonces presidente Juan Carlos Wasmosy) «ganaría fácilmente por el 75% del electorado nacional».

Oviedo fue excluido de la carrera presidencial porque fue sentenciado a 10 años de cárcel por una intentona golpista en 1996, mientras Wasmosy era presidente.

También es investigado por su responsabilidad en el asesinato en 1999 del vicepresidente Luis María Argaña, que desató la renuncia del entonces presidente Raúl Cubas (del círculo íntimo de Oviedo), y la llegada al poder de González Macchi, en su calidad de presidente del Congreso.

A Velázquez, elegido en 1998 al igual que a otros cuatro senadores oviedistas, el oficialismo no le permite asumir su banca.

La cabeza del oficialismo, el actual presidente del Senado, Juan Carlos Galaverna, admitió públicamente que con su actitud el oficialismo viola la Constitución, pero aclaró que seguirá haciéndolo para impedir que el oviedismo tenga mayoría. *

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