Bush reveló estrategia antiterrorista
Ese plan, elaborado durante los últimos ocho meses, reforzará la transformación de los servicios de seguridad interna en un poderoso ministerio de casi 200.000 funcionarios, que reagrupará los esfuerzos de más de un centenar de agencias federales.
Al presentar su plan, Bush subrayó que Estados Unidos continúa siendo una nación enfrentada a una amenaza «nueva y cambiante, que reviste diversas formas, frecuentemente invisibles» y llamó a sus compatriotas a aceptar el desafío.
«Si no reaccionamos –precisa el documento de 70 páginas sometido por el mandatario al Congreso– nuevos ataques terroristas, potencialmente perpetrados con las armas más destructivas del mundo, se cernirán sobre el futuro de Estados Unidos».
Bush advirtió en el documento, que la divulgación de conocimientos y medios de construir armas químicas, biológicas, radiológicas y nucleares continuará expandiéndose inexorablemente. «Si nuestros enemigos pueden procurarse esas armas, querrán probablemente utilizarlas y las consecuencias de tales ataques serán mucho más devastadores que las sufridas por los ataques del 11 de setiembre».
El plan hecho público por la Casa Blanca, comprende un amplio abanico de medidas. Preconiza principalmente la extensión de los poderes presidenciales para reorganizar organismos federales y una revisión de los cometidos de las fuerzas armadas, para posibilitar su intervención en el territorio nacional a fin de reforzar la seguridad interna.
Recomienda también un inventario completo de las infraestructuras vitales del país y la puesta en práctica de un plan secreto para garantizar su protección.
Entre las medidas propuestas en el plan figura también:
– la aceleración de la reorganización del FBI para convertirlo principalmente en una agencia antiterrrorista y reforzar su capacidad de análisis.
– la creación de una división de inteligencia sobre las amenazas terroristas en el seno del futuro ministerio de seguridad interna.
– la puesta en práctica de «equipos rojos» de falsos terroristas encargados de probar la eficacia de las medidas adoptadas.
– mejoramiento de la protección de las grandes redes informáticas.
– refuerzo de la cooperación internacional en la lucha antiterrorista y la ampliación de los procedimientos de extradición.
– incremento del control de los contenedores marítimos en los puertos de origen.
– normas uniformizadas nacionales sobre la obtención de permisos de conducir.
Bush llamó también al sector privado a cooperar en la protección del país, desarrollando nuevas tecnologías y acelerando la investigación médica.
«Ello representa un desafío tan formidable como los más grandes jamás afrontados por Estados Unidos, pero no nos intimida. Poseemos la determinación y los recursos para vencer a nuestros enemigos», afirmó el mandatario.
El documento estima el costo total de la defensa interna en 100.000 millones de dólares. «Es importante», admitió. Pero este esfuerzo reportará «beneficios enormes», reduciendo el peligro terrorista y limitando las consecuencias en caso de ataque, aseguró.
Presentando su plan a un grupo de congresistas el martes en la Casa Blanca, Bush llamó también a las dos ramas del Congreso a comenzar a examinar antes del fin del receso veraniego (agosto) la puesta en funcionamiento del ministerio de seguridad interna, a fin de que el organismo sea una realidad desde el principio del año próximo. *
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