Desembarco marroquí en la isla Perejil

Aumenta la tensión entre España y Marruecos

«La ocupación» del islote de Perejil (Leila, para los marroquíes) «constituye una acto inamistoso e incompatible» con el Tratado de Amistad y Cooperación firmado entre España y Marruecos en 1991, afirmó este viernes el vicepresidente primero del gobierno español, Mariano Rajoy.

El ejército marroquí ha instalado un puesto de observación en isla Perejil, en una acción que ha sido categóricamente condenada por España.

Madrid ha enviado una «nota verbal» a la embajada de Marruecos en Madrid con el fin de obtener una respuesta oficial de Marruecos, añadió Rajoy, durante la rueda de prensa habitual tras el consejo de ministros semanal del ejecutivo de José María Aznar.

«Lógicamente, tenemos que esperar una respuesta formal por parte del gobierno de Marruecos», dijo Rajoy, quien, no obstante, ya avanzó que Madrid ha reforzado sus efectivos militares en islotes frente a las costas de Marruecos.

«Se han observado movimientos por parte de una patrullera marroquí en un peñón de las Islas Chafarinas, concretamente la Isla del Rey», precisó el vicepresidente español. Las islas Chafarinas se encuentran al este de Melilla, otro enclave español en el norte de Africa.

En consecuencia, «se han tomado todas la medidas necesarias», incluyendo el «reforzamiento de todas las dotaciones militares españolas permanentes en todos los territorios de soberanía española que se encuentran en las inmediaciones de este lugar», a lo largo de la costa marroquí, afirmó Rajoy.

Madrid ha enviado tres patrulleras a las inmediaciones de la isla Perejil, donde según testigos, interrogados por la AFP, a media tarde del viernes todavía se mantenían una decena de soldados de la marina real marroquí.

Rajoy, que consideró «incomprensible» la nueva acción de Rabat, exigió a Marruecos que «tome las medidas necesarias para una vuelta a la normalidad» en la isla Perejil.

Desde Bruselas, la Comisión Europea consideró la presencia marroquí en el islote «una violación de la integridad territorial española», aunque matizó que la solución corresponde a los países afectados.

Sin embargo, Marruecos ya ha dado pruebas de que no dará su brazo a torcer asegurando que el islote fue liberado en 1956, cuando finalizó el protectorado español sobre la zona norte del reino alauita, según dijo una fuente autorizada a la AFP en Rabat.

Este islote «del tamaño de un estadio de fútbol» se encuentra bajo soberanía marroquí y los militares marroquíes se encuentran en él de «pleno derecho», según la misma fuente, que matizó que la decisión de instalar «un puesto de observación» no constituye «ni una provocación, ni una amenaza hacia España».

El estatus de la isla, de una superficie de 13,5 hectáreas, fue dejada en la ambigüedad al final del protectorado español sobre el norte de Marruecos.

El islote no pertenece administrativamente a ninguna comunidad española y, Mariano Rajoy, tampoco respondió directamente a la pregunta de los periodistas sobre si la isla de Perejil está bajo soberanía española.

El vicepresidente español aseguró que España «no renuncia» a sus derechos sobre este islote cercano a Ceuta, añadiendo que «en este momento, creemos que Marruecos, de manera unilateral, ha decidido romper una situación que databa de hace cuarenta años y que era aceptada de manera pacífica por ambas partes».

«Se ha producido una ruptura unilateral de una situación que llevaba mucho tiempo que no supone la renuncia por parte de España a sus derechos sobre el islote», agregó Rajoy.

A pesar de todo ello, Rajoy aseguró que, de momento, España no suspenderá el Tratado de Amistad y Cooperación que tiene con Marruecos y tampoco se pronunció sobre una eventual salida del embajador español en Rabat, Fernando Arias-Salgado.

Este nuevo episodio, que sobreviene el día en que el rey de Marruecos, Mohamed VI, celebra sus esponsales con Salma Bennani, viene a agravar la tensión existente ya entre Madrid y Rabat desde hace más de un año, cuando el 27 de octubre pasado, el gobierno marroquí llamó a su embajador en Madrid.

Ambos países sostienen distintos diferendos, especialmente en lo referente a la inmigración clandestina, la situación en el Sahara Occidental, antigua colonia española, y sobre prospecciones petrolíferas junto a las islas Canarias. *

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