"Estamos aquí haciendo Estado donde el Estado no está"

Paramilitares custodian sus bastiones en barrios marginales de Medellín

Se hacen llamar miembros del Bloque Cacique Nutibara, un grupo de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que llegó a la ciudad a principios de año para enfrentar a las milicias de las guerrillas de las FARC y del ELN que históricamente habían controlado las barriadas periféricas.

«Bienvenidas Autodefensas a nuestro barrio. Con su presencia volvió la paz, la tranquilidad y la seguridad. Gracias», se lee en un cartel escrito a trazos ligeros por vecinos del barrio San Javier, en el noroeste de Medellín (430 km al noroeste de Bogotá).

Una mujer y dos hombres lo colocaron, con esmero, en la pared de un viejo edificio de la localidad: «AUC somos todos», agrega, en tinta roja, un graffiti, bajo el letrero.

«Hemos recuperado mucho territorio. Estamos tan fuerte que hemos recuperado varios barrios de Medellín», aseguró a la AFP el comandante político del Bloque Cacique Nutibara, que prefirió no identificarse.

Según el paramilitar, sólo el pasado domingo el bloque dio de baja a 12 milicianos en el noroeste de Medellín y, desde que empezó a operar en la zona, a entre 60 y 70 rebeldes, principalmente del ELN.

«Estamos aquí haciendo Estado donde el Estado no está», añadió, al precisar que los barrios San Javier, El Salao y Corazón de Jesús, en la zona noroeste de la ciudad, están totalmente controlados por los paramilitares.

Medellín, la capital del departamento de Antioquia, fue durante los años 80 escenario de la guerra librada por los narcotraficantes de Pablo Escobar, y en la actualidad de los combates de las milicias urbanas de la guerrilla y los paramilitares.

La ciudad, con más de dos millones de habitantes, dio su nombre al poderoso cártel cocainero que en los años ochenta controló la mayor parte del tráfico de esa droga en Estados Unidos.

Tiene en sus alrededores la segunda concentración industrial del país, mientras las exportaciones de café y banano de Antioquia abonaron durante varias décadas el crecimiento de la economía colombiana.

En Antioquia «se concentra entre el 35 y el 40% del accionar armado del país, representado en los grupos guerrilleros izquierdistas y los paramilitares de extrema derecha», admitió recientemente el gobernador encargado del departamento, Eugenio Soto, quien reemplaza al titular, Guillermo Gaviria, secuestrado en abril por las FARC.

El pasado 21 de mayo, nueve personas, entre ellas seis menores de edad, murieron y 33 resultaron heridas en un sector marginal del centro-oeste de Medellín, cuando unos 1.000 efectivos del Ejército, la Policía, el servicio secreto y la Fiscalía irrumpieron en busca de guerrilleros urbanos, desatándose intensos combates.

El pasado 30 de mayo, un autobús en que se encontraba el alcalde de Medellín, Luis Pérez, fue atacado este jueves por pistoleros sin que se registraran víctimas.

El incidente se produjo en un empobrecido suburbio de Medellín, donde minutos antes se habían registrado combates entre guerrilleros y paramilitares, con saldo de cuatro muertos.

Como en Medellín, las AUC libran en distintas regiones del país una guerra a muerte con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que con frecuencia cobra víctimas civiles, acusadas por los dos bandos de ser aliados del rival. *

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