Declaraciones anticlericales del escritor reformista Hachem Aghajari

Irán atraviesa su peor crisis política desde la revolución

«La guerra está declarada y nadie se salvará de ella, ni siquiera el clero», estimaba ayer jueves el analista Daryuch Abdali, indicando que se había abierto «una brecha» en el seno del régimen.

Varios hechos, ocurridos en los últimos días, agravaron en efecto las disensiones entre conservadores y reformistas, e implicaron por primera vez al clero chiíta de la ciudad santa de Qom, 125 km al sur de Teherán.

En un plano social, las manifestaciones del martes en varias ciudades, incluida Teherán, de jóvenes que conmemoraban el tercer aniversario de los disturbios de 1999, seguían siendo noticia de primera página en los diarios, que hablan de la detención de más de 200 personas. No obstante el signo más importante de la crisis es la renuncia del ayatola Jalaledín Taheri, importante figura religiosa e imán de la ciudad de Ispahán, en el centro de Irán, quien dimitió para protestar contra «la situación caótica en el país», según indicó el miércoles el diario Noruz.

El ayatolá Taheri afirmaba que «ya no puede tolerar más el caos» y la «corrupción generalizada a todos los niveles» del poder religioso en Irán y expresó su firme respaldo al ayatolá disidente Hosein Ali Montazeri, sucesor designado y luego caído en desgracia del imán Jomeini.

En una carta abierta de tono inesperado y sin precedentes desde la revolución islámica de 1979, este compañero de Jomeini, el fundador del régimen, fallecido en junio de 1989, denunció las medidas policiales contra Montazeri, que lleva 13 años en residencia vigilada en la ciudad santa chiíta de Qom (al sur de Teherán).

El religioso justificó su dimisión por «la decepción, el desempleo, la inflación, la subida diaria de los precios, el desfase diabólico entre ricos y pobres, la economía enferma y la burocracia corrupta, los sobornos, la expansión del consumo de drogas, la incompetencia de las autoridades y la debilidad de la estructura política» del régimen».

Paralelamente a esta renuncia, el tono subió entre un partido reformista, surgido de la ex izquierda radical de tendencia socialista en los años 70, y el clero chiíta de la ciudad santa de Qom, tras el discurso anticlerical de uno de sus dirigentes, el periodista reformista Hachem Aghajari. *

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