El doble ataque del imperio a Costa Rica

NIKO SCHVARZ

 

Dos noticias conmovieron estos días a la habitualmente tranquila Costa rica: el pedido de EEUU al gobierno de Abel Pacheco de que una flota de guerra USA pueda incursionar en sus aguas territoriales en ambos océanos (a debate en el Parlamento) y la instalación de una Academia Internacional de Policía a funcionar en San José, que sustituya a la antigua Escuela de las Américas, desplazada de las bases yankis del Canal de Panamá. Quien mueve los hilos de esta doble maniobra es el subsecretario de Estado adjunto para el hemisferio occidental, Otto Juan Reich.

Buques USA en dos océanos

El propósito es estrechar el cerco militar sobre Colombia, como parte del Plan Colombia que Reich impulsa en su gira sudamericana iniciada en Brasil, donde planteó al presidente FH Cardoso la situación imperante en la zona limítrofe conocida como «cabeça de cachorro».

Los gobiernos de EEUU y Costa Rica firmaron a la sordina un convenio de asistencia y lucha «contra el narcotráfico», que salió a la luz pública cuando, en los marcos del mismo, el gobierno de Washington solicitó autorización para que 38 barcos artillados, 9 buques, 13 helicópteros y 7 aviones de la armada norteamericana puedan ingresar a las aguas territoriales de Costa Rica tanto en el Océano Pacífico como en el Mar Caribe. El embajador yanki en San José, John J. Danilavich, confirmó que los 9 buques de guerra son: 2 Ticoderoga, 4 Oliver Hazard Perry, 2 Stalwart y 1 Spruance; y las 29 lanchas patrulleras se integran con 13 Famous, 10 Reliance, 5 Endurance y 1 Marine Protector. Todos están artillados, tienen helicópteros de asalto, armamento sofisticado y personal especializado.

El gobierno «tico», a través de su ministro de Seguridad, Rogelio Bolaños, elevó la solicitud a la Asamblea Legislativa, Parlamento unicameral de 57 miembros.

Oposición en el Parlamento

Allí se urgieron cuestionamientos que hasta el presente mantienen empantanada la solicitud norteamericana, a pesar de las presiones que viene ejerciendo el embajador Danilavich para su aprobación. Es una nueva demostración del carácter injerencista de los embajadores de EEUU en América Latina, desde Anne Patterson en Bogotá a Manuel Rocha, que metió la pata hasta el cuadril en las elecciones bolivianas.

Los diputados José Miguel Corrales y Luis Gerardo Villanueva, del Partido Liberación Nacional (el partido del ex presidente José Figueres) expresaron su rechazo a esta intromisión militar de EEUU mientras que el legislador Roberto Alberto Carazo, de la corriente socialcristiana PAC, reaccionó contra las declaraciones públicas y privadas del embajador norteamericano. «Yo no entiendo las explicaciones de la Embajada, quiero las explicaciones de parte del ministro de Seguridad. A nosotros nos llaman de la embajada para darnos explicaciones, pero un diputado digno de este Parlamento no puede atenderlas. Tienen que venir de mi gobierno, de mi ministro y no de un embajador de otro lado».

Escuela Internacional de Policía

En una entrevista publicada días pasados en el periódico Al Día de San José, el embajador norteamericano revela que las maniobras militares están integradas en un plan único al objetivo de crear una Escuela Internacional de Policía con sede en el país. Declaró: «Estamos para luchar contra el narcotráfico, el terrorismo y otros delitos y conjuntamente con la instalación de la Academia Internacional de Policía que funcionará en San José. Vamos a combatir estos flagelos y a la vez es un esfuerzo por defender los derechos humanos en la región» (sic).

El convenio para establecer dicha Escuela fue suscrito por ambos gobiernos el 6 de junio, tras ser acordado previamente en Washington por los presidentes Bush y Pacheco. En realidad todo estaba cocinado desde la anterior administración de Miguel Angel Rodríguez, al punto que los principales negociadores (el ministro de Seguridad citado y el embajador en Washington, Jaime Darenblum) siguen en idénticas funciones en el gobierno actual. Y aun cuando la Asamblea Legislativa no ha sido formalmente notificada, se adelanta que ya está escogido el terreno en que se levantará la Escuela, que vendrá a cumplir el papel que desempeñó desde 1946 a 1984 la Escuela de las Américas en las bases del Canal de Panamá, transferida después a Fort Benning, Georgia, con el rótulo de Instituto de Cooperación en la Seguridad del Hemisferio Occidental: o sea, formar en la doctrina de la «contrainsurgencia» y de la seguridad nacional a los dictadores militares que asolaron a América Latina, derrocaron a los presidentes constitucionales desde Jacobo Arbenz a Salvador Allende, asesinaron a monseñor Oscar A. Romero y dejaron una estela de sangre de norte a sur del continente.

Contra Colombia

En lo inmediato, las maniobras aeronavales están enfiladas directamente sobre Colombia. Trino Barrantes, presidente del partido Vanguardia Popular (comunista) de Costa Rica, manifestó: «Es una acción contra Colombia, como parte del plan Puebla – Panamá (que involucra a toda América Central). Esta acción contradice la Carta Política de Costa Rica. El gobierno está violando el querer del pueblo y la propia Constitución, está entregado a EEUU». El sindicato de empleados universitarios de Puerto Limón llama a rechazar la intromisión militar de EEUU. Un profesor de enseñanza superior manifiesta: «No entiendo cómo se emprende una operación de esta envergadura con el pretexto del narcotráfico. Aquí lo que se ve es una operación contra el pueblo de Colombia para intimidarlo, mientras se está listo para un desembarco por las dos costas». No se olvide que Costa Rica tiene prácticamente fronteras marítimas con Colombia sobre el Pacífico así como sobre el mar Caribe. *

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