Decenas de miles de opositores piden la renuncia de Chávez
Al grito de «ni un paso atrás», una multitud que se extendió a lo largo de unos mil metros de la Avenida Libertador marchó hacia el Palacio Presidencial, pero una nutrida guardia policial y militar los detuvo a unas cinco cuadras de la sede del gobierno.
La manifestación fue convocada por una docena de partidos políticos y numerosas organizaciones encabezadas por la poderosa Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) y la gremial empresarial Fedecámaras, dos corporaciones que desde el año pasado lideran la oposición a Chávez.
Dirigentes de la CTV calificaron de exitosa la movilización y anunciaron que propondrán a las demás fuerzas opositoras declarar una huelga nacional hasta que Chávez, un gobernante tildado de izquierdista, abandone el gobierno.
El presidente, electo en 1998 y confirmado en 2000 para gobernar por seis años, ha dicho que no renunciará y retó a la oposición a que a partir del año próximo consulte a la ciudadanía sobre si debe permanecer o no el poder.
En diversas ciudades venezolanas, los chavistas salieron a manifestar contra los «golpistas» y en defensa de la «revolución boliviariana», como Chávez denomina al programa de su gobierno.
Buena parte de los manifestantes reclamó en Caracas enjuiciar a Chávez por los 18 muertos en los disturbios del 11 de abril. Otros portaban pancartas en las que lo tildaban de comunista por la declarada amistad y admiración del presidente al líder cubano Fidel Castro.
La líderes de la oposición planeaban llegar hasta el propio Palacio Miraflores pero las autoridades se lo impidieron a fin de evitar disturbios con los simpatizantes del presidente que habitualmente se concentran en esa zona.
Al llegar al límite acordado con las autoridades, los responsables de la manifestación debieron contener a algunas personas que pretendían traspasar la barrera policial y seguir hasta Miraflores.
«Nuestra clave es la no violencia. Aquí hay exaltados e infiltrados que quieren desnaturalizar nuestro justo reclamo», dijo megáfono en mano a los manifestantes Elías Santana, dirigente de un grupo no gubernamental opositor.
La preparación de la marcha estuvo precedida de versiones de que simpatizantes de Chávez estaban dispuestos a manifestar cerca de Miraflores pero el propio presidente pidió que no lo hicieran.
«Sé que hay a veces posiciones extremas, cargadas muchas veces de pasión, tanto en los sectores que son opositores al gobierno bolivariano, como en sectores que apoyan al gobierno», dijo Chávez la noche del miércoles.
«Hago un llamado a que nadie se vaya a extralimitar, que nadie vaya a estar manipulando a nadie, que nadie vaya a estar incitando a nadie», dijo Chávez quien también exhortó a las fuerzas de seguridad a cumplir la ley y respetar los derechos humanos.
Chávez se había comprometido a asegurar la normalidad de la marcha ante el ex presidente estadounidense Jimmy Carter, quien realizó en Venezuela un infructuoso esfuerzo por sentar en una misma mesa al gobernante y sus adversarios.
El presidente quiere salvar las diferencias que en abril pasado desataron un golpe militar apoyado por civiles y que dejó como saldo 57 muertos en tres días de saqueos y disturbios.
Chávez viajó en la mañana a la guarnición militar de Maracay, a 100 km de Caracas, para encabezar la ceremonia de graduación de 500 nuevos suboficiales que lo nombraron padrino de su promoción. *
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