Nacida en 1963 y protagonista de la descolonización

Africa sepulta a la Organización para la Unidad Africana

La primera jornada de la cumbre, que termina el miércoles, nadó en un mar de retórica, con «nuevos soles en el horizonte» y afirmaciones según las cuales deben ser los africanos quienes dicten las reglas a los países ricos sobre las ayudas que se les concedan.

Annan, oriundo de Ghana y verdadero conocedor de las reglas de la política y la economía, habló con crudeza: «No nos hagamos ilusiones –dijo– Africa es grande, pobre, llena de deudas, herida por enfermedades y guerras civiles: para construir una unidad continental hará falta tiempo y cohesión, mucho más de lo que hizo falta en Europa».

«Seremos más respetados cuando estemos en condiciones de resolver los conflictos, porque manejarlos no es suficiente: hace falta una voluntad política de hierro», agregó.

Mientras tanto, la cumbre de Durban sepulta a la antigua Organización para la Unidad Africana (OUA), nacida en 1963 y protagonista de la descolonización.

En los últimos años su papel se había debilitado, mientras crecía desmesuradamente una burocracia excesiva y sobrepagada. En su lugar se proclamará el martes oficialmente la Unión Africana (UA), sobre el modelo de la Unión Europea (con Parlamento, Corte, Banco, Comisión y, en un par de décadas, también moneda única), pero con ambiciones aún mayores.

Se trata de un ejército continental listo para intervenir en los países donde se llevaron a cabo genocidios y crímenes contra la humanidad (actualmente muchísimos).

La UA debería combatir la pobreza, conflictos y corrupción, y pavimentar el camino para una democracia completa. Todos los líderes presentes –unos 40, al menos hoy, algo menos de los 53 totales– concuerdan con entusiasmo.

Comenzando por el libio Muammar Kadafi, en el poder desde 1969, y siguiendo con el presidente de Kenia, Daniel Arap Moi (en el poder desde 1987) y muchos dictadores hechos y derechos.

Mientras las guerras civiles siguen desde hace lustros, a menudo olvidadas, el sida mata al menos a cuatro africanos por minuto, y la malaria provoca masacres entre los niños.

En este contexto, el presidente de la OUA, Amara Essy, elogiando hoy su «funeral», habla de la UA como de un «sol nuevo que se levantó sobre Africa y para Africa»; Kadafi (muy admirado por sus guardaespaldas, todas mujeres estatuarias) levanta el puño y, reiterando antiguos ataques contra los colonos blancos, dice que «no somos escolares que deben ser instruidos. Defenderemos la democracia popular según nuestros estilos, no somos mendigos».

Luego, Kadafi explicó que las ayudas de los países ricos (que Libia, por su parte, no necesita), serán bienvenidas sólo si son sin condiciones.

Así siguieron las declaraciones retóricas y optimistas. Pero los problemas más agudos no serán tratados (la cumbre no hablará de Zimbabwe, por ejemplo, un país que está literalmente estallando, y duda sobre Madagascar), mientras se lucha por bancas y cargos de poder en los nuevos organismos.

En este sentido, fuentes bien informadas aseguran que Libia entra en el directorio de los países del Nepad (Nueva Alianza Económica para el Desarrollo Africano), un organismo más deseado que la UA –por el momento sólo un sueño– y que fue definido como «el brazo armado económico».

El Nepad busca pasar de la lógica de la asistencia a la de la cooperación, manejando el posible «plan Marshall» africano que se pide con insistencia. Es mucho dinero, y nadie quiere quedar fuera de la gestión de su distribución.

Así Kadafi, que el domingo atacó al Nepad –que además, como la UA, era originariamente una criatura suya– por «pro capitalista y pro occidental», ahora ya no habla mal de la alianza.

Lo mismo para los países de Africa oriental, que habían quedado fuera del directorio.

Lo integra también Kenia, de modo que la «cúpula» de 15 naciones pasa a 20.

Sin embargo, se sabe –y a muchos no les gusta, de ahí el peligro de un naufragio– que quienes tendrán las riendas del Nepad serán tres: Sudáfrica, cuyo presidente Thabo Mbeki hoy invitó a la cumbre a «ser concreta», Nigeria y Egipto.

Los demás deberán contentarse con lo que les quede, tal vez con la atribución de alguna prestigiosa sede de la UA, o del mismo Nepad. *

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