Siete muertos y decenas de heridos en un atentado en discoteca portuguesa
La policía judicial portuguesa anunció que había identificado a varios sospechosos que podrían estar implicados en los incidentes que causaron la muerte a 7 personas ayer de madrugada en la discoteca «Luanda», donde fueron lanzados gases tóxicos. Sin embargo no se efectuó ninguna detención, precisó el inspector João de Sousa por la tarde en una conferencia de prensa.
El coordinador de la sección de homicidios de la policía judicial indicó que los agentes habían encontrado en el lugar de los hechos dos pequeños pulverizadores de gas que habían sido lanzados a la pista de baile.
Su contenido fue identificado pero De Sousa se negó a divulgarlo mientras no reciba una confirmación del laboratorio. Asimismo, declaró que estaba convencido de que la muerte de las víctimas no fue provocada por el gas sino, más bien, por el pánico. La causa exacta de los fallecimientos deberá ser revelada por las autopsias.
Unos 20 testigos que se hallaban en el establecimiento en el momento del incidente fueron interrogados por la policía. Sus explicaciones permitieron concluir, según el inspector, que las luces se apagaron inmediatamente después del lanzamiento de los gases tóxicos, pero todavía se ignora si ambos acontecimientos estaban vinculados. El propietario de «Luanda», ubicada en el barrio de Alcántara donde se hallan numerosas discotecas, seguía siendo interrogado a última hora de la tarde (hora local) por la policía, que no precisó su identidad.
De Sousa aseguró que las fuerzas de seguridad también habían visionado las cintas de vídeo grabadas por las cámaras de vigilancia de la discoteca.La mayoría de las víctimas mortales –entre ellas una joven española de 21 años, Ester Ramos López– son de origen africano. Algunas de ellas murieron en la calle, pese a los esfuerzos por reanimarlas. El incidente causó 65 heridos, 50 de ellos con lesiones de carácter externo.
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