Era propietario de una flota de limusinas y había emigrado hace 10 años a EEUU

Los Angeles: Hadayet actuó por su cuenta en el ataque

NUEVA YORK, ANSA

 

El FBI afirmó que en ausencia de pruebas en contrario, parece cierto que Hadayet, propietario de una pequeña flota de limusinas, emigrado hace 10 años a Estados Unidos desde El Cairo, no tiene relación con organizaciones terroristas conocidas.

«Llegó al aeropuerto con la intención de matar, pero no sabemos por qué», explicó el agente del FBI, Richard García.

Hadayet no formaba parte de ninguna lista de sospechosos del FBI o de la Administración Federal de Aviación.

Sin embargo, un ex empleado de su firma de limusinas, el sirio Abdul Zahab, dijo a los investigadores que Hadayet mantenía un odio profundo hacia Israel.

«Me decía que los israelíes buscaban destruir Egipto, enviando prostitutas con sida, y que en Nueva York los grandes traficantes de drogas provenían todos de Israel», afirmó Zahab.

Lo cierto es que dos días después de los crímenes, el pasado de Hadayet todavía permanece envuelto en el misterio.

Se descubrió que en 1996 el egipcio corrió riesgo de ser deportado, cuando fue rechazado su pedido de residencia permanente por el Servicio de Migraciones y recibió en su casa la orden de abandonar Estados Unidos.

Sin embargo, un increíble golpe de suerte le permitió radicarse en Estados Unidos cuando su esposa, Hala, ganó el sorteo, organizado por el Departamento de Estado, para la concesión de la «green card» –tarjeta verde, la carta de residencia permanente en el país– para ella y toda su familia.

El nombre de Hala Hadayet –confirmó el diario Los Angeles Times– fue extraído entre 55.000 personas, en un sorteo que se realiza periódicamente seleccionando países que poseen porcentajes bajos de inmigración en Estados Unidos.

Hadayet, desde su llegada a Estados Unidos, trabajó cinco años como taxista en California y en 1997, tras obtener la carta de residencia, abrió un servicio de limusinas, bautizado «Five Star Limo». Con un Mercedes y un Jaguar en su garaje, Hadayet parecía el típico inmigrante que pudo lograr «el sueño americano». Sin embargo, tras los atentados del 11 de septiembre el trabajo para su empresa se redujo drásticamente.

Hadayet había dejado de pagar el seguro de su flota de automóviles y, en noviembre, tras repetidos preavisos, le había sido revocada su licencia comercial. *

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