Problemas raciales dividen a los indios de la tribu Seminole
El estatus de los primeros negros que se sumaron a la tribu a principios del 1800 es el punto en cuestión en la lucha entre dos jefes seminoles que compiten por el liderazgo, y por una gran suma de dinero que el gobierno destinó para sus descendientes.
La división es sobre los «Freedmen Bands» (bandas de hombres libres), un grupo de descendientes de esclavos que escaparon y de ex esclavos que se unieron a la Nación Seminole a principios del siglo XIX en la península de Florida.
El ex jefe de la tribu Jerry Haney perdió el año pasado unas elecciones en las cuales se vedó participar a los «freedmen», luego que fueran excluidos de la tribu por las dudas respecto a sus verdaderos vínculos con los seminoles.
Haney apoya la inclusión de los «freedmen» en la Nación Seminole como miembros igualitarios de la tribu y, por eso, alega que la elección no es válida, por lo cual considera que sigue siendo el jefe.
Pero en las elecciones realizadas en julio de 2001 el ganador fue Ken Chambers, quien dice que son los propios seminoles quienes deben decidir quién es de su sangre o no.
El gobierno federal de Estados Unidos no reconoce a Chambers como el líder seminole porque a los «freedmen» no se les permitió votar.
Sin el reconocimiento oficial respecto a un líder en funciones, cientos de miles de dólares en programas de salud, educación y asistencia social quedaron en suspenso.
Parte del dinero fue liberado en este año luego luego de la decisión de un tribunal tribal, que permitió que sea utilizada para servicios básicos.
En la audiencia realizada en el pequeño pueblo de Ada, en el estado de Oklahoma, hubo intercambio de insultos entre los representantes de cada parte, y Haney se retractó rápidamente.
Las divisiones sobre el dinero y la sangre comenzaron a principios de la década de 1990, cuando el Congreso estadounidense le concedió 75 millones de dólares a los seminoles en forma de compensación por las tierras que confiscó en Florida hace varias generaciones.
Después de la infusión del dinero en un fondo fiduciario para la tribu, hubo un movimiento iniciado por miembros del Consejo Seminole para cuestionar la afiliación de los «freedmen» a la tribu.
Con más o menos 2.000 «freedmen» fuera de la misma, los restantes miembros, que suman cerca de 15.000 en Oklahoma, tendrían derecho a una suma mayor.
En agosto del 2000, la tribu excluyó a los «freedmen», para lo cual recurrió a su constitución, que estipula quién o quiénes son miembros de la Nación Seminole y las leyes a las que se someten en Oklahoma.
Pero el conflicto hizo que el gobierno congelara los 75 millones de dólares y que llamara a un completo reconocimiento de los «freedmen» como miembros de la tribu, además de convocar a nuevas elecciones en las cuales se les permitiera votar.
«Los ‘freedmen’ están fuera de su constitución y estamos tratando de que sean aceptados para que hagan nuevas elecciones y los incluyan en su Constitución. Pare eso se a va a necesitar un acercamiento de ambas partes», dijo Neal McCaleb, jefe de la Oficina de Asuntos Indígenas del Departamento del Interior.
Aunque sus raíces llegan al Africa, los «freedmen» trabajaron la tierra junto a los seminoles, aprendieron su lengua y se integraron a la tribu con casamientos entre miembros de ambas partes mientras convivieron pacíficamente por casi dos siglos.
Los seminoles son una de las varias tribus norteamericanas a las cuales su sumaron esclavos que quedaron libres o negros que eran libres y a los que el joven gobierno estadounidense privaba de derechos civiles.
«El punto en cuestión es si nuestro gobierno tribal tiene el derecho de gobernarse a sí mismo y de hacer respetar su Constitución. El punto sigue siendo el tema de la soberanía», dijo Jackie Warledo, una portavoz de la administración del grupo de Chambers.
Haney, el jefe desplazado, dijo que ese intento de excluir a los «freedmen» de la tribu fue un error terrible.
«Tenemos que reintegrar a los ‘freedmen’ y que sean reconocidos por la Oficina de Asuntos Indígenas», dijo Haney. «Para que sean reintegrados hay que rescindir las leyes que fueron aprobadas».
Lena Shaw, líder de los «freedmen» en Oklahoma, dijo que el grupo de Chambers no quiere compartir con ellos el dinero federal que la Nación Seminole recibió en compensación por las tierras que fueron confiscadas y que la expulsión de su gente de la tribu se debía a la avaricia.
McCaleb se reunió en forma privada en mayo con los grupos de Chambers y Haney para tratar de acercar a las partes. Insistió en que el gobierno estadounidense ve a los «freedmen» como parte de la tribu y que éstos deben ser reintegrados como miembros igualitarios.
Desde que comenzó la controversia, el consejo tribal le otorgó a los «freedmen» derechos limitados, incluyendo un puesto en el consejo y algunos privilegios para votar.
Pero el gobierno estadounidense ve esas medidas como cambios cosméticos, recalcando que los «freedmen» todavía son excluidos de las escuelas de la tribu y otros programas para los cuales se utilizan fondos federales.
La asociación de los «freedmen» con los seminoles se remonta a la lucha del jefe Osceola, quien encabezó la resistencia seminole contra los soldados blancos en Florida a principios del siglo XIX, dijo Shaw, la actual líder de los «freedmen».
Luego que los soldados capturaron a Osceola, los seminoles fueron forzados a ceder sus tierras al gobierno.
Las tribus indoamericanas, incluyendo a los Seminoles, fueron forzadas a desplazarse al territorio de Oklahoma entre 1838 y 1842, en una operación conocida como el Acta de Reasentamiento Indígena.
«Quienes se sumaran a ellos para ayudarlos en su lucha se convirtieron en parte de la tribu», opinó Shaw, quien dice que investigó a sus ancestros hasta esos tiempos. «No fue una cuestión de sangre, sino de cultura». *
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