Duhalde releva al ministro de Justicia y al titular de Inteligencia

Despiden a los que acusaron a piqueteros por complot

ISIDORO GILBERT

 

Al primero lo reemplazó con una reformulación de la cartera, que desde ahora será Justicia y Seguridad, con el hombre que tenía a cargo la segunda de las áreas, tan clave en estos días de gran convulsión social y policías bravas: Juan José Alvarez.

Soria, cuyo alejamiento fue revelado este periodista por una fuente a prueba de desmentidos, aún no tenía anoche reemplazante. Pero a los dos idos les toca de lleno tanto las relaciones con la Suprema Corte de Justicia, como la manera que actuaron en los hechos que la semana pasada provocaron en Avellaneda el fusilamiento de dos piqueteros integrantes del Movimiento de Trabajadores Desocupados, que son una de las corrientes de la «Aníbal Verón», agrupación que ha ganado un gran espacio en el movimiento de los desocupados.

A Vanossi, el Presidente ni le informó cuando lo vio en la mañana del miércoles, pero horas más tarde el ex ministro supo por radio de su despido. Hombre de las filas del radicalismo, pero no de su elenco dirigente, Vanossi ingresó al gabinete nacional cuando Duhalde asumió precipitadamente la presidencia en enero, dentro de la «cuota radical», partido que lo respaldó en la Asamblea Legislativa.

La primera lectura fue la obvia: el quiebre de la coalición parlamentaria que resaltó la dimisión como senador nacional, del ex presidente Raúl Alfonsín, que ya fue aceptada y ocupa ahora la banca, la integrante del Frente Grande pro oficialista, Diana Conti.

Pero no es así, tanto que el otro integrante del más que centenario partido, el ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, seguirá en su cargo. Las malas lenguas lo definen como «el hombre de los militares en el gabinete nacional y no al revés», por su prédica por ampliar el papel castrense en estos tiempos de convulsión y crisis social inédita.

La Corte, siempre la Corte menemista

A Vanossi se le imputa en primer lugar manejar mal las relaciones con la Corte Suprema de Justicia. En rigor, Duhalde alentó el relevo del alto tribunal en enero a tenor con el reclamo popular, pero más tarde, cuando los supremos le torpedearon leyes económicas claves que profundizaron la situación financiera, entró en negociaciones furtivas incluso por medio del nombrado Soria.

Envalentonados, los nueve miembros de la Corte reclaman para que no bloqueen otras normas sobre el corralito y ahora acerca de la desprolija convocatoria a elecciones anticipadas, que la cámara baja sepulte el pedido de juicio político que ya tiene dictamen de la comisión respectiva.

La líder del ARI, Elisa Carrió, denunció un acuerdo pampa entre Duhalde y el sector menemista de la Corte (que es mayoritario) para salvarla del escarnio, que es como reivindicar a Carlos Menem que la utilizó para darle legalidad a actos constitucionalmente discutibles y lo arrancó de una prisión segura con una acordada que lo liberó, al menos del juzgado federal, por el tráfico ilegal de armas a Croacia y Ecuador.

Vanossi además inició la semana pasada una acción legal contra organizaciones piqueteras acusándolas de intentar un complot para conquistar el poder, basándose en informaciones de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) bajo la tutela de Soria.

Soria basó su argumento en el plan de lucha aprobado hace dos semanas por un plenario del Polo Piquetero que incluye corte de accesos y ocupación de plazas públicas y órganos legislativos y donde el discurso sobre la situación prerrevolucionario y que la cuestión del poder estaba en la agenda de las luchas actuales estuvo muy presente.

En rigor, la SIDE preparó su informe sobre la base de una grabación clandestina de sus agentes.

No debió hacer tanto: los del Polo Piquetero difundieron sus resoluciones urbi et orbi y estas posiciones han sido escritas desde hace tiempo en los periódicos políticos de un espacio de la izquierda. Poco serio y a Soria le cuesta el cargo.

Vacíos legales

Con la designación de Alvarez a la nueva cartera de Justicia y Seguridad, Duhalde quiere reforzar la idea de que su Gobierno no es represor, que las muertes de la semana pasada no son parte de una política acorde con las necesidades de imponer la política económica condicionada por el FMI, sino una perturbación de un grupo de policías de la provincia de Buenos Aires.

Allí, el gobernador Solá hizo el mismo gambito: designó en la cartera afín, a Juan Pablo Cafiero, con importantes antecedentes en la lucha en defensa de los Derechos Humanos.

Además, designando a Alvarez, Duhalde envió un mensaje a los gobernadores que piden leña contra los piqueteros, ahora que marcha hacia un proceso electoral que busca distender la situación, pero para dejar el relevo en manos de un peronista.

Más de un constitucionalista ha impugnado el llamado electoral, porque Duhalde no tiene facultades para hacerlo. Pero lo vacíos legales los podría llenar el Parlamento. La carta magna establece un tiempo para la convocatoria violado por este llamado imprevisto y como Duhalde ha sido designado por la Asamblea Legislativa, es esta la que tiene que hacer dos cosas: aceptarle la renuncia al actual Presidente, y llamar a elecciones, con una reforma previa a la actual ley sobre Acefalía.

Si no lo hiciera el Congreso, las normas dictadas por Duhalde podrían ser impugnada judicialmente y llegar a la Corte para que diera su última palabra. Tanto sobre el decreto convocante, como si Carlos Menem está o no habilitado para presentarse como candidato, primero en las internas del peronismo.

Es que el período presidencial que debía cumplir el ido Fernando de la Rúa no se habrá cumplido para cuando el futuro presidente asuma, el 25 de mayo de 2003, para que el líder riojano pueda postularse, si a la letra de la carta magna, hay que atenerse.

De todas maneras, no son trabas insalvables para un país acostumbrado a no respetar sus propias normas y todo lo podría resolver una ley, seguramente discutible para los constitucionalistas.

Duhalde ha dicho que Menem no tendrá obstáculos y Carrió se sumó a la idea de no convertirlo en un proscrito.

«Ojalá sea el candidato peronista y la sociedad acabe con el fantasma de un regreso repudiado», sostuvo la legisladora en tanto que el Presidente espera que el gobernador de Santa Fe del sí como precandidato para poder sacar por las urnas de su propio partido, al riojano perturbador. Se verá. *

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